Día del niño

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Por supuesto que todos los niños y niñas del mundo son biológicamente maravillosos, en aspecto son encantadores por sus caracteres físicos que hacen nos parezcan seres que debemos cuidar, proteger y atender, porque si son nuestros hijos o familiares son la continuidad de nuestra sangre, nuestro linaje y, si no lo son, resultan ser la perpetuación de la especie humana, siendo los nuevos cerebros y mentes que sustituirán a los viejos con sus ideas, innovaciones y todo lo que corresponde a cada nueva generación, así que una vez en gestación y a partir de que nacen deben ser objeto de cuidados, amparo y protección extrema por parte de sus padres, familia y la humanidad entera.

A los niños, esos locos bajitos como dice una canción, una vez que nacen se les debe proporcionar alimentación, amor, educación, formación, entretenimiento y todo lo que señala la Carta de los Derechos de los Niños, no obstante, si no existen, si no son procreados, si no son nunca concebidos al no vivir no se les debe proporcionar nada porque nunca llegaron a ser, no son ni serán, de tal forma que, si los jóvenes y adultos en edad de procrear, de tener hijos, utilizan los métodos anticonceptivos actualmente en uso y ya sin la condena social aunque aún tengan la religiosa católica (que nadie le hace caso) no llegan a tener a ese hijo no deseado, en consecuencia no habría sobrepoblación, exceso de habitantes, pobreza extrema, carencias y falta de oportunidades en todos los aspectos; incluso disminuirían los problemas ecológicos, ambientales y sociales, porque cada niño, una vez que nace causa un gran impacto a la naturaleza porque requiere agua, leche, pañales, metales, plásticos, combustible, transporte, educación, salud, felicidad, amor y todo eso tiene un impacto ecológico y económico, así que todo ser que nunca llegue a existir evita el alto costo que tiene para sus padres, la sociedad y el ambiente. Para los críos que ya nacieron, todos esos pequeños de 0 a 15 años, ojala que haya los recursos y posibilidades para que sean felices, no únicamente el 30 de abril, el día del niño, sino siempre, toda su vida infantil, recibiendo el cariño y educación de sus padres, pero sobre todo una gran motivación para su autoestima, sabiéndose queridos, listos y capaces, porque más allá de la autoestima del niño, todo lo demás son anécdotas, incluso el día del niño que debe ser diario para así mejorar esta sociedad oaxaqueña resentida que hereda odios y pobreza a los niños.

Opinión de Carlos R. Aguilar Jiménez

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