Anuncian olas de calor

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Vivimos en un país tropical por ubicarnos entre el trópico de cáncer y capricornio donde el estado más cercano al ecuador, la región más caliente del planeta, es el sureño y acalorado Oaxaca, zona donde la temperatura en abril y mayo cada año, alrededor del mediodía oscila entre 40 y 30 grados principalmente en la región de la costa, istmo y cañada, excepto en lugares que se ubican por arriba de los 2 mil metros sobre el nivel del mar (asnm), así que conforme el sol se aproxima a nuestro meridiano y alcance el cenit el 8 de mayo, las temperaturas cada día serán más calurosas.

La temperatura en cada zona climática de la Tierra depende de su latitud y asnm. La ciudad de Oaxaca está a 17 grados LN y 1,600 metros, ubicación geográfica que la hace relativamente templada si la comparamos con Tuxtepec o Cuicatlán, pero es calurosa en relación con San José del Pacífico o la Cumbre rumbo a Guelatao, no obstante, por encontrarnos casi en medio del istmo de Tehuantepec, teniendo el océano Pacífico y Atlántico a menos de 200 km en direcciones opuestas, el aire marítimo tropical que comienza a desplazarse desde el mar, que a su vez está próximo a iniciar la temporada de huracanes, hará que, además de las olas de calor que comenzaremos a percibir unida a la extrema radiación solar, comience también a sentirse extrema humedad, bochorno, calina y sudor, generando una sensación aún mayor de calor, olas de calor, que la que correspondería a lo que marca el termómetro. A partir de abril habrá ciclos de olas de calor y periodos de bochorno, sin días frescos o templados, porque al calentarse ambos océanos Oaxaca quedará inmersa, adentro de una enorme “olla de vapor” donde zonas de alta y baja presión, olas de calor y ausencia de vientos, en una especie de calma chicha, nos sofocarán y podría, en casos extremos causar en las personas “golpes de calor”. La ciudad es cada vez más grande, circulan de miles de coches con motores y escapes calientes, la superficie de cemento en azoteas y pavimento en calles es de miles de hectáreas y, en consecuencia la absorción de calor y posterior irradiación es cada vez más ardiente, en una dinámica creciente de temperatura urbana derivada de la ausencia de áreas verdes, hierba, sombra de árboles y todo lo que hace que el campo sea más fresco que la ciudad, así que no debemos exponernos al calor más de una hora continua, so pena de deshidratación o un golpe de calor derivado de una ola de calor.

Opinión de Carlos R. Aguilar Jiménez

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