Eran las primeras horas del lunes 31 de octubre, cuando a “El Chepe” le dijeron: “No te vayas a salir”.

El joven, de 22 años de edad, fue criado por su abuela, ya que su papá se fue a Estados Unidos hace varios años y su mamá lo abandonó cuando era muy pequeño.

«Sí se drogaba, a lo mejor ese fue su único error”, afirmó en entrevista con Adela Micha para Grupo Imagen una las primas de “El Chepe” con quien creció bajo los cuidados de su abuela.

“El Chepe” acababa de salir de la cárcel, por segunda vez; tenía apenas una semana libre cuando decidió entrar a robar a una casa en Aguascalientes; esa noche fue su último atraco, su última noche.

– ¿Era asaltante?

– Se podría decir… Sí se metió a la casa a robar, pero lo que aún no nos queda claro es por qué golpearlo de esa manera. Si ya lo agarraron, le pegaron, ¿por qué ponerle una corbata en el cuello asfixiarlo?, porque mi primo murió de asfixia, no fue por el ladrillazo ni por el macetazo”, dijo.

Murió a manos de las mujeres que dormían en la casa que él eligió, tal vez al azar, por cosas del destino.

La joven entrevistada, de 21 años, quien no quiso proporcionar su nombre, asegura que, pese a dedicarse a robar, “El Chepe” murió de la peor manera, porque en realidad, su adicción a las drogas era una enfermedad ocasionada por el abandono.

«Las veces que lo ingresaron al penal no llevaba armas […] Lo único que queremos, que se haga justicia… todos se ponen en su lugar, pero que se pongan en el nuestro, eso ya fue tortura, lo torturaron hasta la muerte”.

Sólo él supo por qué regresar a “las andadas”. Sus familiares ya se lo habían advertido… esa misma semana, uno de sus tíos lo iba a llevar a que pidiera ayuda profesional para que se olvidara de las drogas y dejara atrás los malos pasos, pero “cometió un error”, un descuido en el que la muerte lo alcanzó.

Con información de Excélsior.

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