Era un día común, mi familia y yo nos preparábamos para salir a misa, nos bañamos, nos vestimos, desayunamos y salimos. Cuando íbamos caminando vimos a mucha gente preocupada y alterada, nosotros seguimos caminando hasta llegar a la iglesia de Salina Cruz, donde vivimos. Nadie se imaginaba lo que pasaría después.
Esas fueron las palabras de Elizabeth N, una habitante y comerciante de Oaxaca, quien vive a 20 minutos de Juchitán y Tehuantepec y que es una de las muchas personas que sufren los conflictos violentos que se registran en el estado, pues Oaxaca se ha convertido en un estado peligroso para visitantes y habitantes, los problemas que tienen los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y el Gobierno Mexicano han puesto en alerta al estado, entre bloqueos y peleas, marchas y poca comida, afectan a más de uno.

Poca comida, poco trabajo
“Qué le digo, comida no hay y la poca que hay nos la dan al triple de lo que cuesta. Le he batallado mucho para darle de comer a mis niños, quienes no van a la escuela desde el 15 de mayo por los bloqueos que tienen los maestros en las escuelas. Además hace poco el Gobierno mandó víveres, pero nunca nos dijeron que subirían de precio”, afirmó Eli.
El comercio y las fuentes de trabajo también han sido afectados por los bloqueos en las carreteras, Eli ha bajado sus ventas en su negocio de zapatos. “Yo vendo zapatos y la gente ya no me compra igual que antes, tengo mi puestito en un mercado que ya cerraron porque no dejaban pasar a los camiones que surtían a los locales. Nos preocupa que las cosas sigan así, ya va casi un mes y no tenemos nada”, indicó.
De acuerdo con Eli, los bloqueos comenzaron desde el 13 de junio en todo el estado, los dejaron incomunicados, sin luz y sin agua, fue una semana difícil. “No dan ganas ni de asomarse por la ventana por el miedo de que nos den un balazo o quieran meterse a saquear nuestras casas. Queremos que esto termine pronto, ya estamos hartos”, finalizó.

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