En la tercera semana de mayo 2018, el Instituto Federal de Especialistas de Concursos Mercantiles (Ifecom), colocó a la histórica empresa mexicana Guía Roji, en su pizarra junto al estatus que la declaraba en quiebra.

Una empresa que desde el inicio trabajaba el oficio de la cartografía de forma casi artesanal, sucumbió en una época en la que la inmediatez en básica. Aplicaciones como Google Maps y Waze han enterrado las posibilidades de la compañía.

Utilizar una app para sustituir un mapa físico, con la ventaja de la geolocalización -sin ímpetu de criticar a quienes lo prefieren-, resultó más atractivo para el consumidor, que al final, es quien gobierna el destino de las compañías.

Es oportuno señalar la historia de la empresa, para rendirle un pequeño tributo y quede en la memoria de aquellos que algún día, utilizaron sus publicaciones para guiarse en cualquiera de las ciudades o carreteras de México.

Su comienzo

El nombre de la empresa se debe al apellido de su fundador. En 1928 Joaquín Palacios Roji Lara comenzó la labor del cartógrafo a pie, recorriendo las calles de la Ciudad de México y registrando anotaciones para plasmarlas en un mapa.

El fundador.

Un trabajo artesanal que hasta casi el final se mantuvo (según sus herederos en algunas entrevistas con diversos medios), lo que implicaba un esfuerzo y gasto atípico en una época en la que los satélites gobiernan el trabajo de mapeo a nivel mundial.

Reconocida por contar con un índice de localización de calles (algunos nombres se repiten en diversas zonas de la urbe), algunos anuncios comerciales y por supuesto, una carta del autor, que desde su primera edición en 1928 comenzaba de la siguiente forma:

“Es incuestionable que en toda ciudad moderna, las necesidades del tráfico complican la vida cotidiana y para resolver este problema, en todas ciudades progresistas, se han ideado multitud de guías y procedimientos para poderse transladar (literalmente), en el menor tiempo posible, de un lugar a otro; y si eso se lleva a cabo en ciudades trazadas bajo un plan preconcebido, con el sistema decimal adaptado para la numeración de las casas; qué no diremos de esta Ciudad de México en la que carecemos de tales ventajas y la que ha sido trazada tan irregularmente, siguiendo los fraccionadores de las nuevas colonias el plan que mejor les conviene, y en la que de una manera general, aunque contando con un sistema moderno de comunicaciones, es servido por personal no siempre conocedor de la ciudad, pues no tiene el elemento principal (LA GUÍA), para llenar su cometido.”

Este inicio denota un amor completo a la urbe, a cada rincón de la misma, y de igual forma buscaba convertirse en una solución necesaria, al menos en ese entonces.

En 1962, cuando murió su fundador sus hijos (Joaquín y Agustín) asumieron el liderazgo de la empresa, y añadieron nuevos productos como un atlas de carreteras, además de que comenzaron a utilizar la fotografía aérea para mejorar la precisión de sus mapas.

La competencia tecnológica

La normalización en el uso del internet en México orilló a la empresa a adaptarse a los nuevos tiempos. En 1993 comenzó lo que esperaban, se hiciera una revolución tecnológica: Mapas digitales en internet, incluso uno gratuito (1997).

Al mismo tiempo se comenzaron a vender mapas en formato DVD y CD-ROM, con posibilidad de trazar rutas y colocar puntos de referencia y personalización, así como productos para empresas como Infoguíaroji e Intelimap. Sin embargo, como ya lo sabemos, no pudieron embestir a gigantes tecnológicos, que ofrecían estas características, de forma gratuita y con portabilidad celular y geolocalización.

Con Información de Excélsior

Compartir

Dejar respuesta