Sin caer en la provocación de decir que Tom Wolfe fue el padre del “nuevo periodismo”, la realidad es que categorías aparte, fue un observador incisivo de su época. No se cansó de polemizar con Gore Vidal o Norman Mailer. Ajeno a la corrección política encontró en la provocación inteligente una de sus principales herramientas.

A continuación, recordamos cuatro obras fundamentales que nos permitirán tener una dimensión del tipo de personaje que acaba de morir.

El nuevo periodismo. Anagrama.

En los ensayos que forman la primera parte de este libro, Tom Wolfe realiza un provocativo análisis de un fenómeno que convulsionó el panorama literario norteamericano: la aparición del llamado Nuevo Periodismo, que según el autor arrebata el centro a la esterilizada y agonizante Novela y se convierte en el género literario más rico de la época. La antología de textos de Rex Reed, Terry Southern, Nicholas Tomalin, Barbara L. Goldsmith, Norman Mailer, Joe McGinnis, John Gregory Dunne y el propio Tom Wolfe, en la segunda parte del libro, ilustra espléndidamente las tesis del autor.

Ponche de ácido lisérgico. Anagrama.

Título que en su momento fue calificado por los críticos como obra maestra de la novela de no ficción, es la mejor crónica que se ha escrito jamás sobre el épico viaje de Ken Kesey y sus compañeros, verdadero ‘núcleo duro’ del movimiento hippie. Destacan además de la historia de por sí fascinante, la seducción de una atmósfera y unos personajes reales dignos de las mejores ficciones de Updike o de Bellow.

La izquierda exquisita & Mau-Mauando al parachoques. Anagrama.

Crónicas divertidas que confirmaron a Wolfe como el más brillante observador de la Norteamérica contemporánea. En La Izquierda Exquisita describe cómo la élite social neoyorquina se siente subyugada por los radicales románticos, los Panteras Negras, los recolectores de la uva, los Young Lords. Se centra en especial en un acontecimiento simbólico: la fiesta que el famoso director de orquesta Leonard Bernstein ofrece a los portavoces de los Panteras Negras, para intentar entender sus puntos de vista y apoyar su causa. Mau-mauando al parachoques trata de un peculiar arte de confrontación: las técnicas desarrolladas por los jóvenes militantes negros, chicanos e incluso samoanos, frente a la burocracia que intenta poner en pie el programa de ayuda contra la pobreza.

La hoguera de las vanidades. Anagrama.

Considerada como una de las mejores novelas acerca de Nueva York, la obra nos muestra a un yuppie, un asesor financiero que se ha convertido en la estrella de una firma de brokers, pero que se ve inmerso en rocambolescas dificultades jurídicas, matrimoniales e incluso económicas a partir de la noche en que se pierde por las calles del Bronx cuando llevaba a su amante del aeropuerto Kennedy a su nido de amor.
A partir de esta peripecia, Tom Wolfe va hilando una compleja trama que le permite presentar el mundo de las altas finanzas, los restaurantes de moda así como el submundo picaresco de la policía y los tribunales del Bronx, y también el mafioso universo de Harlem y las nuevas sectas religiosas.

Sin caer en la provocación de decir que Tom Wolfe fue el padre del “nuevo periodismo”, la realidad es que categorías aparte, fue un observador incisivo de su época. No se cansó de polemizar con Gore Vidal o Norman Mailer. Ajeno a la corrección política encontró en la provocación inteligente una de sus principales herramientas.

A continuación, recordamos cuatro obras fundamentales que nos permitirán tener una dimensión del tipo de personaje que acaba de morir.

El nuevo periodismo. Anagrama.

En los ensayos que forman la primera parte de este libro, Tom Wolfe realiza un provocativo análisis de un fenómeno que convulsionó el panorama literario norteamericano: la aparición del llamado Nuevo Periodismo, que según el autor arrebata el centro a la esterilizada y agonizante Novela y se convierte en el género literario más rico de la época. La antología de textos de Rex Reed, Terry Southern, Nicholas Tomalin, Barbara L. Goldsmith, Norman Mailer, Joe McGinnis, John Gregory Dunne y el propio Tom Wolfe, en la segunda parte del libro, ilustra espléndidamente las tesis del autor.

Ponche de ácido lisérgico. Anagrama.

Título que en su momento fue calificado por los críticos como obra maestra de la novela de no ficción, es la mejor crónica que se ha escrito jamás sobre el épico viaje de Ken Kesey y sus compañeros, verdadero ‘núcleo duro’ del movimiento hippie. Destacan además de la historia de por sí fascinante, la seducción de una atmósfera y unos personajes reales dignos de las mejores ficciones de Updike o de Bellow.

La izquierda exquisita & Mau-Mauando al parachoques. Anagrama.

Crónicas divertidas que confirmaron a Wolfe como el más brillante observador de la Norteamérica contemporánea. En La Izquierda Exquisita describe cómo la élite social neoyorquina se siente subyugada por los radicales románticos, los Panteras Negras, los recolectores de la uva, los Young Lords. Se centra en especial en un acontecimiento simbólico: la fiesta que el famoso director de orquesta Leonard Bernstein ofrece a los portavoces de los Panteras Negras, para intentar entender sus puntos de vista y apoyar su causa. Mau-mauando al parachoques trata de un peculiar arte de confrontación: las técnicas desarrolladas por los jóvenes militantes negros, chicanos e incluso samoanos, frente a la burocracia que intenta poner en pie el programa de ayuda contra la pobreza.

La hoguera de las vanidades. Anagrama.

Considerada como una de las mejores novelas acerca de Nueva York, la obra nos muestra a un yuppie, un asesor financiero que se ha convertido en la estrella de una firma de brokers, pero que se ve inmerso en rocambolescas dificultades jurídicas, matrimoniales e incluso económicas a partir de la noche en que se pierde por las calles del Bronx cuando llevaba a su amante del aeropuerto Kennedy a su nido de amor.  A partir de esta peripecia, Tom Wolfe va hilando una compleja trama que le permite presentar el mundo de las altas finanzas, los restaurantes de moda, así como el submundo picaresco de la policía y los tribunales del Bronx, y también el mafioso universo de Harlem y las nuevas sectas religiosas.

 

 

Con información de Aristegui Noticias

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