La caravana de damnificados Los olvidados, que partió el domingo del Istmo de Tehuantepec hacia la Ciudad de México, arribó ayer a la capital de Oaxaca, donde demandó a las autoridades federales y estatales cumplir sus promesas de apoyo.

Los cerca de 300 representantes de más de 40 localidades afectadas por los sismos de septiembre pasado aseguran que muchos damnificados no fueron incluidos en el censo de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), por lo que exigen un nuevo padrón.

Los inconformes se reunieron en el parque El Llano, donde ofrecieron una conferencia de prensa previa a una marcha. Zoid Ruiz, de Juchitán, reprochó la falta de respuesta de los tres órdenes de gobierno siete meses después del sismo.

Explicó que tienen cuatro peticiones: elaborar a la brevedad posible un nuevo censo que incluya a todos los municipios afectados, transparencia en el manejo de los recursos donados por gobiernos y empresas, que se haga una auditoría a la Sedatu y que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) condone deudas a usuarios.

Ruiz anunció que la caravana demandará al Congreso federal que obligue al Ejecutivo a actuar, pues en el Istmo de Tehuantepec hay damnificados que aún viven en tiendas de campaña.

Carlos Beas Torres, dirigente de la Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo, acusó al gobierno de simulación y citó el caso de la comunidad San Juan Mazatlán, que, pese a haber sido declarada en desastre, no ha recibido apoyo alguno. Asimismo, exigió que se investigue a la titular de la Sedatu, Rosario Robles, pues, aseguró, amigos de funcionarios de esa dependencia han recibido ayuda que se escamotea a los afectados por los sismos de los días 7, 19 y 23 de septiembre.

Mientras, padres de familia de la secundaria 100 Álvaro Obregón, de la Unidad Habitacional El Coloso de Acapulco, Guerrero, exigieron reparar los desperfectos causados por el terremoto del 19 de septiembre y cubrir plazas.

Con información de: La Jornada

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