Desde su estreno en Netflix, La casa de papel se ha convertido en un fenómeno mundial. La ficción española creada por Álex Pina y producida por Atresmedia en colaboración con Vancouver Mediaarrasa en Latinoamérica y también en algunos países de Europa. Uno en los que ha tenido más éxito es Turquía, donde diferentes sectores radicales ven con bastante desconfianza la serie y su “mensaje subliminal” contra el gobierno del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.

Lo que ha desatado las críticas es el anuncio que Netflix rodó en Estambul para promocionar la segunda temporada de la serie. Mientras comienzan a tararear el Bella Ciao, el himno partisano italiano de la resistencia contra el fascismo, varios actores enfundados en monos rojos y el rostro cubierto con máscaras de Salvador Dalí, el atuendo que usan los atracadores de la serie que asaltan la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, y pasean por diversos lugares emblemáticos de la capital turca.

 

Su punto de encuentro es Kadiköy, algo que no es casual, según denunció en Twitter, Ömer Turan, tertuliano de la cadena AkitTV que sostiene que el hecho de que “esas personas se reúnan en Kadiköy, símbolo de la oposición contra Erdogan” no es una simple casualidad.

“La música, los eslóganes, el vestuario, los escenarios… cada fotograma incluye mensajes subliminales. Esto debería ser investigado”, afirma Turan que también asegura que es muy grave que se permita la emisión de una serie que “anima a los jóvenes a la rebelión contra el Estado”.

BERLÍN, EL PADRE

En otro mensaje en la red social el comentarista político se centra en uno de eslóganes promocionales de la segunda temporada que dice “Berlín es nuestro padre”. Una frase que hace alusión a uno de los personajes, el atracado al que da vida Pedro Alonso y que está al mando dentro de la Fábrica de Moneda.

Pero para Turan se trata de un mensaje que claramente se refiere a cómo Europa y Occidente intentan controlar económicamente el país.

“Esto hace referencia la burocracia, la economía, el Banco Central y el incremento del dólar. Ese mensaje no es subliminal, es claro y muy internacional”, denuncia.

A esta tendencia se ha sumado Melih Gökçek, exalcalde de Ankara y muy exaltado en Twitter que ha dicho a sus cuatro millones de seguidores que La casa de papel es un “símbolo de rebeldía” que incita al asesinato de importantes hombres de negocios y que se está convirtiendo en un fenómeno “muy peligroso”.

Con información de Excélsior

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