Puede que la represalia comercial de China a los envíos de aluminio y acero de Estados Unidos no surta gran efecto. El país envía muy poco de estos materiales a China, al menos en comparación con el comercio en la otra dirección.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el jueves un memorando con la amenaza de imponer medidas arancelarias contra China por hasta 60 mil millones de dólares.

China contestó en un comunicado que planea un arancel de 25 por ciento para las importaciones desde Estados Unidos de carne de cerdo y aluminio reciclado, y de 15 por ciento tubos de acero, fruta y vino.

El año pasado, las importaciones de China de chatarra de aluminio de Estados Unidos aumentó 8.6 por ciento a alrededor de 620 mil toneladas, por un valor de 830 millones de dólares, de acuerdo con datos de aduana de China.

Pero la cifra queda eclipsada por los mil 900 millones de dólares de aluminio que China exportó a Estados Unidos, y que ahora están sometidos a los aranceles impuestos por la Administración de Trump.

Y, si bien las importaciones chinas de productos siderúrgicos de Estados Unidos aumentaron un 18 por ciento el año pasado a 65 mil toneladas, el valor de los envíos era sólo de 300 millones de dólares. Eso es menos del 3 por ciento de las compras de China, y mucho menos de lo que puede perder con los aranceles impuestos por Estados Unidos a sus exportaciones de acero, que en 2017 tuvieron un valor de 840 millones de dólares.

China aún no ha apuntado a la soya de EU

Mientras que China ha impuesto aranceles a la carne de cerdo y el vino de Estados Unidos, ha dejado tranquila a la soya, pese a las amplias especulaciones de que la oleaginosa sería uno de los blancos.

Los aranceles a la soya habrían afectado duramente a los agricultores estadounidenses, ya que las exportaciones estadounidenses del producto básico a China tienen un valor aproximado de 14 mil millones de dólares anuales. Pero una medida para potencialmente aislarse del abastecimiento de Estados Unidos corre el riesgo de generar un déficit que sería difícil de cubrir.

La soya en su mayoría termina procesada como harina de soya que se utiliza para la alimentación de los animales. Mientras China ha ido aumentando gradualmente las compras de soya de los países de América del Sur, la magnitud de su consumo significa que es poco probable que la nación asiática de mil 400 millones de personas se aleje por completo del suministro de Estados Unidos, el mayor productor del mundo.

“Si se saca a Estados Unidos, no hay suficientes semillas de soya disponibles para exportar para satisfacer la demanda de importaciones de China”, dijo Sam Funk, analista de Rabobank, en una entrevista el jueves.

La especulación de que las medidas comerciales se centrarían en la soya ha aumentado después de un editorial en un periódico chino esta semana que critica el presunto dumping de la producción estadounidense. China estaría estudiando el potencial impacto de las restricciones sobre la soya, dijeron el mes pasado personas familiarizadas con el asunto.

Con información de: El Financiero

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