Donald Trump anunció este viernes que prohibirá la venta de los conocidos aceleradores de disparos o “bump stocks”, unos dispositivos que multiplican la capacidad de las armas de fuego.

Un día antes de la masiva marcha contra las armas convocada en Washington, bajo el lema “Marcha por nuestras vidas”, el magnate indicó a través de Twitter, como es su costumbre, que el Departamento de Justicia emitirá hoy la norma por la que quedarán prohibidos estos dispositivos.

“La administración de (Barack) Obama legalizó los aceleradores de disparos. MALA IDEA. Como prometí, hoy el Departamento de Justicia emitirá la regla que prohíbe los ACELERADORES DE DISPAROS con un período obligatorio de comentarios. Prohibiremos todos los dispositivos que conviertan las armas legales en ametralladoras ilegales”, aseveró el mandatario en la red social.

 

Estos mecanismos permiten que un rifle común dispare balas tan rápido como una ametralladora, y ha sido usado en algunas de las últimas masacres que ha vivido el país.

La acusación de Trump contra el expresidente demócrata tiene sus matices, ya que Obama no legalizó activamente el uso de los aceleradores de disparos, pero es cierto que bajo su mandato la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF, por sus siglas en inglés), una oficina dentro del poder ejecutivo, decidió que no podía emitir regulaciones sobre ellos.

La norma propuesta por el Departamento de Justicia ordena la entrega o destrucción de más de medio millón de estos dispositivos que se estima fueron vendidos en la última década.

La propuesta incluirá un periodo de 90 días para recibir comentarios de las personas, que posiblemente lleven a introducirle cambios, para luego convertirse en ley.

Varios “bump stocks” fueron empleados por el tirador que masacró a la multitud que asistía a un concierto en Las Vegas el pasado 1 de octubre, dejando 58 muertos y más de 850 heridos.

Tras la masacre de la escuela Sandy Hook en Newtown, en Connecticut, Obama emitió una serie de órdenes ejecutivas para un control de armas más estricto, pero la administración Trump tumbó la mayoría de ellas, incluida una medida que impedía que las personas con enfermedades mentales pudieran comprar armas.

La presión y el debate sobre el control de armas aumentó de forma exponencial desde la matanza de febrero en la escuela secundaria de Parkland, en Florida, en el que fallecieron 14 personas.

El movimiento estudiantil surgido tras el desgraciado episodio, “Never again”(Nunca Más), se ha mostrado decidido a seguir pidiendo restricciones a la venta de armas, y liderarán mañana una manifestación que se espera con una asistencia masiva.

Con información de Excélsior

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