El día de ayer llegó a su fin una serie de pláticas y talleres implementados por un importante grupo integrados por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) dirigidos a la población damnificada por los sismos del mes de septiembre del año pasado.

 Estos talleres llevó como tema primordial la ayuda y el apoyo que se le puede dar a los infantes, en base a la experiencia que se ha tenido a partir de estos movimientos telúricos que cimbró la sociedad istmeña, y particularmente los niños de la región.

 Los expositores coincidieron en que la experiencia de haber pasado por este tipo de situaciones es ahora de gran ayuda para ayudar a los niños a superar eventos que se puedan presentar posteriormente.

 En este curso taller iniciado el pasado domingo y denominado “Estudio sobre el impacto multidimensional de los terremotos en México en los niños, niñas y adolescentes y recomendaciones en las respuestas de ayuda humanitaria en la situación de emergencia”, los diversos sectores de la población dieron a conocer de viva voz su propia experiencia que vivieron durante y después de los terremotos del año pasado.

La UNICEF a través del Centro de Alianzas para el Desarrollo (Global CAD) constató que  tanto los niños como los adolescentes han resultado un sector demasiado vulnerable ante estos acontecimientos: “los niños, niñas y adolescentes son particularmente vulnerables a los desastres ocasionados por fenómenos naturales, desde múltiples dimensiones pues los desastres pueden afectar directamente su salud física; al resultar heridos o morir, sufrir malnutrición o enfermedades causadas por la interrupción del suministro de alimentos o la ingesta de agua contaminada, o tener un acceso reducido a la atención médica”, indicaron.

CAUSAN PROBLEMAS PSICOLÓGICOS

 Se subrayó así mismo que los niños quienes han sufrido este tipo de eventos pueden sufrir problemas psicológicos, no sólo como causa inmediata del desastre, sino por sus secuelas, como los efectos del estrés en la familia, el duelo de pérdidas catastróficas, los daños a los hogares y posesiones, el desplazamiento forzado y el colapso de las redes sociales, entre otras.

También se enfatizó que a largo plazo, los desastres pueden causar interrupciones en la educación o el ingreso familiar, y empujar a los niños, niñas y adolescentes al mercado laboral para ayudar a sus familias a lograr el sustento.

 Detallaron que el objetivo de este estudio consistió en desarrollar una comprensión más precisa de la situación que se vive ante los sismos del 7 y 19 de septiembre del 2017 en zonas del interior del país, en este caso el Istmo, e identificar las principales afectaciones que sufrieron niños, niñas y adolescentes, así como sus necesidades más urgentes desde una perspectiva integral de derechos humanos.

Durante estos días se trabajó con mujeres embarazadas o con hijos menores de 6 años, con niños y niñas de entre 6 y 12 años, también el taller fue dirigido a trabajadores del DIF, Protección Civil, Procuradurías, delegaciones federales, maestros, sector salud y a la población en general.

 

Compartir

Dejar respuesta