Elsa Orozco Orozco recibió hace un mes una nueva casa azul de nylon que el gobierno chino donó al pueblo de México para los damnificados del sismo del 7 de septiembre del 2017; la donación la recibió de otro damnificado que ya no necesitaba el refugio temporal.

Con esa nueva casa, Elsa, por fin tiene un espacio donde vivir, ya que llevaba casi seis meses en la casa de su hija, ya que su vivienda de teja se cayó la noche del terremoto y sólo recibió un veredicto de pérdida parcial, decreto que le impidió reconstruir, así que la casita china de nylon le da un techo propio donde colocar sus cosas.

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No lejos de Elsa, vive Liliana Orozco Luis , una maestra que por cuatro meses utilizó una casita china para resguardarse mientras su vivienda era inhabitable, después de reconstruir su casa, desmanteló el refugio y lo guardó; no tiene la intención de venderlo, pero en caso de que alguien muy necesitado requiera de la pequeña casa azul, ella lo donará.

“La casita me ayudó mucho, ayudó mucho a mi familia. La casa se la dieron a mi suegra en primer lugar, después, cuando ella ya no la requería, me la dio. Ahora que ya no la necesito, la tengo guardada, y así muchas personas tienen guardadas sus casitas. Vi publicado que andaban vendiendo las casitas, pero eso no se vale, era una ayuda.”, comentó Liliana.

Muchas de las casitas no resistieron los primeros vientos fuertes que azotaron en los meses de octubre, noviembre y diciembre, al grado de romperse por estar en patios,ante las inclemencias del tiempo, recibiendo ráfagas de más de 150 kilómetros por horas, por lo que muchas familias terminaron por desmantelarlas.

De todos los refugios que existieron en la ciudad en espacios públicos, aún se mantiene uno; la del Campo Deportivo Che Gómez en la primera Sección de Juchitán; en ese albergue son 5 familias las que están desde hace seis meses resguardadas en las casitas azules.

Al principio los primeros días después del sismo, los damnificados se acostaban sobre cartones, luego llegaron las casas chinas.

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No todos tienen casa, no todos han logrado reconstruir sus viviendas por falta de albañiles. Aunque el encargado del albergue ha intentado expulsarlos de ahí, los habitantes temporales han recurrido al Comité de Deportistas, que son quienes administran el deportivo y han otorgado su permiso para que los damnificados puedan quedarse por tiempo indefinido, siempre que no ocupen los espacios deportivos. Este albergue estuvo en la etapa de la ayuda humanitaria a cargo de la Semarnat.

A pesar de que en redes sociales se publicaron un par de propuestas en la página de Facebook de Mercado Libre Juchitán, para vender las casas chinas con precios que osilaban entre los mil 500 a los 2 mil pesos, los que postularon los objetos nunca respondieron a las peticiones de compra que hacían los usuarios.

 

Con información de: El Universal

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