No hay evidencia histórica de que en alguna cultura prehispánica la gente acudiera a “cargarse energía” durante los equinoccios o solsticios, pero desde hace un par de décadas esta práctica es una especie de leyenda urbana que corre por miles de personas que cada año abarrotan las zonas arqueológicas, especialmente durante la llegada de la primavera.

De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional, la primavera llegará oficialmente a México a las 10:50 h del martes 20 de marzo, por lo que, según la nueva “tradición”, ese sería el momento justo en el que hay que “recargarse de energía” en alguna pirámide.

¿Pero desde cuándo existe esta creencia? Su aparición es relativamente reciente.

Cumbre Tajín
Foto de Internet

Los descubrimientos y la moda

Esta creencia tiene su origen desde que, a finales de los años 70 e inicios de los 80, varias personas y medios de información se dedicaron a difundir la supuesta aparición de una “serpiente” en las escalinatas de la pirámide de Kukulcán, en Chichen Itzá, Yucatán, durante los equinoccios.

Este fenómeno, que fue bautizado en ese entonces como “el descenso de Kukulcán” ya había sido observado durante varios años por otras personas, pero fue hasta entonces que empezó a documentarse y a aparecer en programas de televisión.

Durante los equinoccios de primavera y otoño, en una de las escalinatas de la pirámide de Kukulcán se proyectan sombras que forman siete triángulos de luz y, conforme avanza el sol,  parecen “descender” del templo hasta llegar a la cabeza de la serpiente emplumada que se encuentra en la base. Este fenómeno fue estudiado durante los siguientes años y hay teorías que dicen que se trata de una casualidad, pero la tradición le da más credibilidad a la versión de que los mayas lo hicieron con toda la intención.

Posteriormente, a mediados de los 80, el arqueólogo yucateco Víctor Segovia Pinto, uno de los mayores expertos en la cultura maya, descubrió otro fenómeno de luz y sombra que se presenta durante los equinoccios de primavera y otoño en el templo de las Siete Muñecas de la zona arqueológica de Dzibilchaltún, también en Yucatán.

Para mediados de los 90 se hicieron otros descubrimientos que le dieron más fama a estos fenómenos en esas y otras zonas arqueológicas, por lo que parecía haber una relación “evidente”, peor no confirmada del todo.

Todas estas observaciones, sumadas a las modas y a las crisis económicas de mediados de los 90 (como el “Error de Diciembre”), hicieron que la gente empezara a acudir en grandes cantidades a “cargarse de energía” a zonas arqueológicas como Teotihuacán, aunque ahí no existiera algún descubrimiento como los de las zonas arqueológicas mayas.

El chiste era “ir a las pirámides a cargarse de energía” el 21 de marzo. La evolución de la tradición indica que hay que ir vestido de blanco –para recibir “mayor cantidad de energía”– y en el día y hora exactas de la llegada de la primavera para que sea más efectivo.

Foto: @alexisuribe06.

El INAH tomó precauciones

Esta leyenda urbana creció gracias a los medios de información y, para finales de los 90, el Instituto Nacional de Antropología e Historia ya reportaba problemas de conservación en varios sitios arqueológicos por el repentino crecimiento en la llegada de personas que subían a pirámides como la del Sol, en Teotihuacán.

Con los años, otros sitios arqueológicos del país, como Dzibilchaltún, Cholula, El Cerrito, San Gervasio, Tulum, Tula y el Tajín, empezaron a recibir a estos turistas que buscaban energía de manera masiva, por lo que, desde entonces, el INAH monta operativos durante varios días (que ahora coinciden con fechas de puente) para recibir a estos visitantes.

En 2018, el INAH montó este operativo del 17 al 21 de marzo y consiste en acciones como la restricción de horarios de visita o el aumento de la vigilancia.

En la Ciudad de México

Y si usted es de los que desean continuar con esta “tradición”, pero viven en la Ciudad de México y no puede viajar porque la mañana del 20 de marzo es laboral y hay clases, puede optar por recibir la primavera en una breve escapada de la oficina o la escuela.

La zona arqueológica de Cuicuilco, muy cerca de la zona de Perisur y la Villa Olímpica, permanecerá abierta estos días de 9:00 a 17:00 h y con entrada gratuita, aunque el ingreso al Gran Basamento estará restringido.

El Templo Mayor es otra opción. Aunque ya no tiene pirámides, es un importante sitio arqueológico que también puede funcionar para alguien que ande por el Centro Histórico. Abre de martes a domingo de 9:00 a 17:00 h.

Y si de plano no tiene mucho tiempo, puede aprovechar el transbordo en Pino Suárez de las líneas 1 y 2 para visitar la recién remozada pirámide de Ehécatl, que también es el símbolo de esa muy concurrida estación del Metro.

Así que este es el origen de una tradición muy reciente, aunque muchos crean que es ancestral. ¿Usted qué opina?

Foto: INAH.

Con información de: López Dóriga

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