Cada 1 de marzo, alrededor del mundo se celebra el Día para la Cero Discriminación, una fecha establecida por ONUSIDA para recordarnos que nadie debe ser discriminado debido a su edad, sexo, identidad de género, orientación sexual, discapacidad, raza, etnia, idioma, estado de salud —incluido el VIH—, ubicación geográfica, situación económica o estado migratorio, o por cualquier otra razón.

Aquí te contamos la historia de esta conmemoración, necesaria en un mundo en el que la discrminación sigue siendo un obstáculo para alcanzar un mundo más justo y equitativo.

El primer Día para la Cero Discriminación se celebró el 1 de marzo de 2014, luego de que ONUSIDA —un programa de la ONU para coordinar los esfuerzos contra el VIH y el sida— lanzara su campaña de Cero Discriminación en el Día Mundial del Sida.

La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 1 de marzo como Día para la Cero Discriminación el 1 diciembre de 2013.

Según el Centro de Información de la ONU, 65 años desde que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobara la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la discriminación sigue aquejando a nuestras sociedades.

La discriminación tiene muchas caras: desde la discriminación racial o religiosa, o aquella basada en el género, la orientación sexual o la edad, hasta el acoso escolar —bullying—, el acoso sexual o en el trabajo. El acto de discriminar provoca prejuicios, limita las oportunidades de millones de personas y puede generar maltrato y violencia.

Hay muchas maneras en que podemos combatir la discriminación: hablar cuando vemos algo que está mal, aumentar la sensibilización, apoyar a las personas que han sido objeto de discriminación y mostrar los beneficios de la diversidad.

 

Con información de: Milenio 

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