Al menos un millón de habitantes de Río de Janeiro viven bajo un “régimen de excepción” en áreas controladas por narcotraficantes.

Así lo afirmó este miércoles el Ministro de Seguridad Pública de Brasil, Raúl Jungmann, al justificar la intervención del Ejército en la seguridad del estado.

Jungmann, que asumió ayer como primer titular del recién creado Ministerio de Seguridad Publica, explicó que cerca de 830 favelas de Río de Janeiro son controladas o por narcotraficantes o por paramilitares.

“Es decir que entre un millón y 1.1 millones de cariocas viven un régimen de excepción en áreas en las que no son garantizados los mínimos servicios, en la que los niños no pueden terminar su año lectivo o en la que los religiosos no pueden celebrar ceremonias… todo por causa de la violencia”, afirmó Jungmann, un diputado que hasta el lunes era titular del Ministerio de Defensa.

En su primera rueda de prensa desde que asumió la cartera de Seguridad, el ministro comentó que, además de una grave crisis económica, social y moral, Río de Janeiro enfrenta una profunda crisis política porque parte del Estado fue tomado por organizaciones criminales.

“Río de Janeiro exigía, incluso por el principio de responsabilidad institucional, una medida excepcional, que fue lo que hicimos. En otros estados de Brasil no veo una situación que demande una intervención”, expresó.

La intervención en la Seguridad de Río de Janeiro, una medida inédita desde la promulgación de la Constitución de 1988, fue decretada por el presidente Michel Temer el 16 de febrero y refrendada después por la Cámara de Diputados y el Senado.

La decisión del gobierno cede a los militares el control de la Seguridad en el estado de Río hasta finales de 2018 tras la ola de violencia que el año pasado causó 6.731 muertes, entre las que se cuentan las de más de 100 policías y 10 niños alcanzados por “balas perdidas”.

La medida, sin embargo, es criticada por movimientos sociales y sectores de la oposición, que la consideran una “cortina de humo” que en ningún caso servirá para resolver la crisis de seguridad y que tiene motivaciones electorales.

Jungmann afirmó que Brasil necesita adoptar de inmediato medidas urgentes para detener la criminalidad para evitar que el problema se agrave.

“Ya vi a personas encarceladas en sus casas, presas por miedo en sus casas, tenemos que escoger de qué lado estamos: o vamos a continuar concordando con esas cosas o a enfrentarlas. Tenemos que enfrentarlas porque si no, en el futuro, será más difícil contener ese espiral de violencia que nos lleva a la barbarie”, añadió.

El general del Ejército, Walter Braga Netto, recién nombrado interventor de la seguridad de Río de Janeiro, dijo en una breve comparecencia ante los medios que dicho lugar “es ahora un laboratorio para todo Brasil”.

Jungmann, sin embargo, afirmó que por ahora no ve ningún otro estado que haya llegado a una situación tan grave como Río de Janeiro.

Temer justificó su decisión de crear el Ministerio de Seguridad Pública, cuya misión será la de coordinar y promover la integración de las fuerzas de seguridad en todos los estados del país, por el clamor de la sociedad ante la creciente violencia urbana.

Con información de Excélsior

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