Pacto por México cumplió 68% de metas; hace 5 años se presentó

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Impulsado desde la izquierda, pero cancelado por la oposición ante el éxito internacional obtenido por el gobierno de Enrique Peña Nieto y los excesos electorales priistas, el Pacto por México se convirtió en sólo 19 meses en el inédito y eficiente constructor de acuerdos tripartidistas para modificar la estructura del país, pues concretó 68.5% de los 95 compromisos asumidos.

Considerado también como la antesala de los gobiernos de coalición, este 2 de diciembre el Pacto por México cumple cinco años de mostrar, por primera vez en la historia moderna del país, que la disputa electoral de los partidos políticos puede convertirse en voluntad política para mejorar al país, pero que fue insuficiente para vencer los intereses electorales de los partidos políticos para acrecentar su poder.

Nació después de semanas de acuerdos privados entre el equipo de transición de Enrique Peña Nieto, los equipos de Jesús Ortega y Jesús Zambrano del PRD y de Gustavo Madero en el PAN, que lo planearon para tres años. Fue firmado en el Castillo de Chapultepec por los dirigentes de los tres partidos. Cristina Díaz, por el PRI; Gustavo Madero por el PAN y Jesús Zambrano por el PRD. Fue un nacimiento mediáticamente exitoso.

Pero su muerte fue silenciosa. Nadie declaró su fin. Sólo el silencio en torno a él, desde julio del 2014, lo dio por terminado.

Su muerte, sin embargo, fue marcada desde abril del 2013; sólo cuatro meses después de que su firma permitió la aprobación inmediata de las reformas a nivel constitucional en materia de Educación, Telecomunicaciones y Competencia Económica, en un tiempo récord. El motivo fue electoral. El estado de Veracruz estaba en medio de un proceso electoral para renovar su Congreso y los ayuntamientos.

El PAN de Gustavo Madero y el PRD de Jesús Zambrano formaron una alianza electoral en esa entidad gobernada entonces por Javier Duarte. Un video dejó ver al delegado de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) en Veracruz ofrecer recursos y apoyos del gobierno a cambio de votos de la población en apoyo al PRI. PAN y PRD. Se exigió la destitución de ese delegado e incluso el despido de Rosario Robles, entonces titular de Sedesol.

“Y yo le decía (…) Rosario, no te preocupes, hay que aguantar. Porque han empezado las críticas, las descalificaciones de aquellos a quienes ocupa y preocupa la política y las elecciones. Pero nosotros tenemos un objetivo claro, una tarea comprometida con los mexicanos, que es acabar con el hambre”, expresó el presidente Enrique Peña Nieto a Rosario Robles, para respaldarla públicamente mientras se lanzaba la Cruzada Nacional contra el Hambre, uno de los compromisos del Pacto por México.

La expresión del presidente de la República indignó a sus dos aliados en el Pacto por México, quienes amagaron con romper en ese momento, a pesar de tener en agenda la mayor parte de los 95 compromisos firmados. Peña Nieto y su gobierno accedieron a hacer un Adémdun al Pacto para que la oposición marcara con mayor precisión sus exigencias para la reforma político electoral asumida desde el inicio en el Pacto.

Empezó así un año de sobrevivencia en el que el Pacto produjo las reformas constitucionales en materias político-electoral; energética y legales en temas hacendario y financiero; pero el PRD no respaldó los cambios en materia energética.

Para diciembre del 2013, el Congreso de la Unión aprobó la reforma constitucional en materia energética en un tiempo récord, pues recorrió la mitad de los congresos estatales en menos de 72 horas.

Durante 2014, entre enero y julio, se construyeron las leyes de ese paquete de reformas constitucionales. Las leyes energéticas de julio del 2014, en vigor desde agosto de ese año, fue lo último que se concretó.

LA GÉNESIS

El Pacto por México fue un instrumento de concreción de acuerdos que tiene su antecedente inmediato en la Comisión Ejecutiva de Negociación y Construcción de Acuerdos del Congreso de la Unión (CENCA), ideada por el priista Manlio Fabio Beltrones, y un grupo de especialistas en materia política, cuando era senador de la República y líder de su grupo parlamentario.

En 2006, el triunfo de Felipe Calderón en la Presidencia de la República, con una diferencia de menos de uno por ciento respecto de su más cercano competidor, el entonces perredista Andrés Manuel López Obrador, generó un ambiente político de tanta polarización que el PRD se negó a reconocer al panista Felipe Calderón como Presidente de la República.

El PRI, entonces hasta el tercer lugar en el panorama político, reflejado en el Congreso de la Unión, se convirtió en la fuerza que unió a los polos políticos y generó acuerdos para crear la CENCA y producir con ella una reforma político-electoral, pero que no pudo avanzar más porque se trató de un mecanismo de acuerdo dentro del Congreso de la Unión, mientras que los partidos políticos tenían posturas diferentes a la vida interna del Poder Legislativo federal.

Después de perder por segunda vez la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador fue el primer líder político a quien Jesús Ortega, Jesús Zambrano, Manuel Camacho Solís y Marcelo Ebrard le presentaron la propuesta del Pacto por México, ideado por Ortega y Zambrano, quienes buscaban de esta forma que la izquierda no se marginara nuevamente de la construcción de acuerdos en el Congreso de la Unión.

Presente en la reunión realizada en agosto del 2012 en la colonia San Miguel Chapultepec, Cuauhtémoc Cárdenas observaba, silencioso, la forma en que Andrés Manuel comenzó a criticar la tesis que daba sustento. No era el primer acercamiento con Andrés Manuel López Obrador para hablar del tema, pero sí el primero en que estaban varios interlocutores.

Las versiones de lo ocurrido en esa oficina se bifurcan. Unos dicen que López Obrador estalló en enojo, acusó traición, amenazó con levantarse de la mesa donde comían y retirarse, después de expresar severas críticas a Camacho Solís; otros afirman que Andrés Manuel no expresó ninguna ofensa ni descalificó a nadie. Simplemente dijo que no estaba de acuerdo.

Según los relatos recabados para reconstruir este momento ocurrido en agosto del año pasado, esa reunión marcó el rompimiento de la relación de López Obrador y el PRD.

Esos relatos establecen también que la propuesta, expuesta por Jesús Zambrano y secundada por Manuel Camacho Solís y Marcelo Ebrard, consistía en que el perredismo no debía marginarse en la construcción de acuerdos y dejar solo al PAN para que colocara su agenda de cambios en la mira del nuevo gobierno. Hablaba de la necesidad de mostrar un rostro de negociación, de madurez política, de ir más allá del tema electoral y colocar la visión de la izquierda en las reformas que se planearan.

Fue Zambrano quien le dijo a López Obrador que debía mandar un mensaje positivo al país y colocarse como líder de la propuesta, antes de que se calificara la elección, pero el tabasqueño lo rechazó, porque dijo que implicaba validar el proceso electoral del que surgió Peña Nieto, con toda la compra de votos.

Al otro día, durante una conversación entre gobernadores, dirigentes partidistas y legisladores en un hotel de Polanco, la izquierda nacional decidió una reunión para coordinar estrategias. El 15 de agosto el PRD, el PT y Movimiento Ciudadano se reunieron en el puerto de Acapulco; Andrés Manuel no asistió el encuentro, y el PRD de Jesús Zambrano nuevamente planteó la necesidad de que la izquierda entablara una dinámica de diálogo y acuerdos con todas las fuerzas políticas.

Mientras esto ocurría, Jesús Ortega platicó con el exgobernador de Oaxaca, José Murat. Ambos son amigos desde sus primeros pasos políticos en la Cámara de Diputados.

Jesús Ortega le planteó a Murat que al gobierno de Enrique Peña Nieto le iba a pasar lo mismo que a los de Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón: el fracaso, porque había una incapacidad para construir acuerdos en un contexto de gobiernos divididos, y esa incapacidad paraliza la acción pública y ahonda la crisis estructural del Estado mexicano.

Le habló de los ejemplos de España, Brasil, Chile, China y Sudáfrica, donde se construyeron acuerdos, pactos, para que todas las fuerzas políticas se pusieran de acuerdo y colocaran sus intereses partidistas en segundo plano, para poner en primer lugar la solución de los problemas de estructura que tiene el país, que no serán solucionados por un solo hombre, porque no se tratan de problemas de coyuntura.

Fue José Murat quien habló con el entonces presidente electo Enrique Peña Nieto y su equipo de transición. Miguel Ángel Osorio Chong pidió a Jesús Ortega y a Jesús Zambrano una reunión.

El 31 de agosto, en una casa que prestó José Murat, comenzaron las conversaciones, siempre con la fórmula de la discreción. Miguel Ángel Osorio Chong y Luis Videgaray entablaron el diálogo en representación de Enrique Peña Nieto ese primer día, en el cual Ortega y Zambrano plantearon la necesidad de poner en el centro la construcción de acuerdos, porque si bien eso no genera que desaparezcan las diferencias, sí propicia que se observen las coincidencias.

Mientras los perredistas y los priistas comenzaron estos encuentros, el 2 de septiembre, en Polanco, Peña Nieto se reunió con los gobernadores del PAN José Guadalupe Osuna, de Baja California; Alberto Covarrubias, de Baja California Sur; Héctor López Santillán, de Guanajuato; Marco Antonio Adame, de Morelos; Rafael Moreno Valle, de Puebla; Mario López Valdez, de Sinaloa, y Guillermo Padrés, de Sonora. Estaban acompañados por Gustavo Madero y el priista Miguel Ángel Osorio Chong.

Gustavo Madero relató en su momento que el presidente electo les dijo que los iba a sorprender y él le contestó: “Vayámonos sorprendiendo mutuamente”. Comenzó el trazo del pacto con el PAN, vía Gustavo Madero y Santiago Creel.

Entonces comenzó el diálogo tripartita. En la mesa se sentaron Miguel Ángel Osorio Chong y Luis Videgaray, del equipo de transición del presidente Enrique Peña Nieto; Jesús Zambrano y Jesús Ortega, del PRD, y Gustavo Madero y Santiago Creel. Las reuniones siempre se realizaron en una casa de José Murat.

El 9 de septiembre, mientras las tres fuerzas políticas más importantes del país se sentaron a dialogar con el equipo de Enrique Peña Nieto, Andrés Manuel López Obrador renunció al PRD.

Según la historia oficial del Pacto por México estos seis hombres asumieron nueve acuerdos iniciales. Poner todo sobre la mesa desde el principio; identificar los puntos coincidentes de una visión de país, así fuesen mínimos; preservar los puntos de convergencia y tener claras las divergencias ideológicas o de interés, y de márgenes políticos; ir siempre de lo sencillo a lo complejo para darse confianza mutua; que “nada está negociado hasta que está negociado”.

También reconocer las resistencias que se enfrentarían en el interior de las fuerzas políticas, pero “también que hay momento en que hay que cruzar el río”; trabajar con absoluta confianza y discreción; que las coyunturas y la competencia electoral no frenen la mesa de trabajo y que el objetivo base era recuperar la soberanía del Estado democrático y enfrentar a poderes fácticos que construyen, desde distintos ángulos, su acción y que buscan conservar su poder en detrimento del interés público.

EQUIPO ÚNICO

Se decidió formar un equipo técnico. Se incorporaron así Aurelio Nuño, por parte del equipo de transición; Carlos Navarrete, por el PRD y Juan Molinar Horcasitas por el PAN. Las reuniones se mantuvieron en la casa que prestó José Murat.

“La mecánica de trabajo consistió en un proceso reiterativo de elaboración de documentos por parte del equipo técnico y sesiones de discusión de la mesa tripartita para aprobar, modificar y corregir lo realizado por el equipo técnico y además agregar aquellos aspectos que surgieran en las sesiones de discusión que se daban entre los diez integrantes. Así se fue avanzando de manera acelerada aunque trabajosa en los borradores finales”, añade la historia oficial del Pacto.

Los relatos de los involucrados en la construcción del Pacto establecen que todo ese trabajo se realizó los meses de octubre y noviembre.

El viernes 23 de noviembre el Pacto salió de ese círculo restringido. Madero se lo comunicó al todavía presidente Felipe Calderón. Ese mismo día se enteraron Manlio Fabio Beltrones, Emilio Gamboa, entonces coordinadores de los priistas en Cámara de Diputados y el Senado, respectivamente; Luis Miguel Barbosa, líder de los senadores perredistas; Luis Alberto Villarreal y Ernesto Cordero, coordinadores de los panistas en ambas cámaras del Congreso de la Unión.

Ese mismo día trazaron la ruta para su anuncio público, que comenzó el 26 de noviembre y estaba planeado para firmarse el 29, a petición del PRD.

Con información de Excélsior

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