¿Qué hacer si tu casa se dañó por los sismos y no tienes las escrituras?

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Si el inmueble donde habitabas colapsó o fuiste desalojado porque la vivienda registra daños graves y es peligroso regresar por tus pertenencias y te preocupan tus escrituras, hay soluciones.

Debido a lo inesperado de un sismo como el que ocurrió el martes pasado, en ocasiones las escrituras y otros documentos, como las pólizas de seguros y los testamentos, se extravían o se dañan a tal grado que son prácticamente inservibles.

Sin embargo, puedes recuperar las escrituras de tu vivienda con el notario con el que realizaste el trámite si éste fue realizado hace no más de cinco años.

En caso de que haya transcurrido más tiempo se debe acudir al Archivo de Notarías o al Registro Público de la Propiedad de la localidad o estado.

De acuerdo con el Colegio Nacional del Notariado Mexicano, al presentarse, se debe contar con el nombre y número del notario ante el que se realizó, número y fecha del instrumento público, lo que facilitará la búsqueda.

En caso de que la propiedad esté hipotecada, el banco o la institución de vivienda contarán con esta información clave que permitirá recuperar la escritura correspondiente.

Es importante señalar que toda propiedad que cuente con un crédito hipotecario, está asegurada en caso de siniestros por pérdida total o parcial.

Además, las boletas prediales también son susceptibles de recuperación en las tesorerías u oficinas catastrales de la localidad donde se tramite.

¿Y si mi propiedad no está escriturada?

Si tu propiedad no está escriturada debes acudir a un notario para que te brinde asesoría sobre los pasos que debes seguir, pues es posible apoyarse en el plano del padrón catastral, licencias de construcción y alineamientos de numeración para entablar un juicio que permitirá probar la propiedad del inmueble, así como otorgar y firmar la escritura.

Si la propiedad no sufrió daños pero no se ha escriturado, el Colegio Nacional del Notariado Mexicano aconseja regularizarla lo antes posible.

El primer paso es acudir con un notario para que éste compruebe aspectos básicos del inmueble, por ejemplo, a nombre de quién está inscrito en el Registro Público de la Propiedad, que no exista un juicio sucesorio inconcluso, que la propiedad no tenga una hipoteca y que la propiedad tenga una situación fiscal regular.

Con información de El Universal

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