El Reino Unido elevó a “crítico”, el más alto, el nivel de amenaza terrorista contra el país.

Lo anterior significa que un atentado puede ser inminente, anunció este viernes la primera ministra británica, Theresa May.

Más de veinte personas resultaron heridas por una explosión en un tren de metro en la estación de Parsons Green, en Londres, en la línea District, en un atentado reivindicado por el grupo terrorista autodenominado Estado Islámico (EI).

May aseguró en una declaración televisada que la policía armada y miembros del ejército se verían en las calles en los próximos días.

“Durante este período, personal militar reemplazará a los oficiales de policía en funciones de guardias en ciertos sitios protegidos”, explicó la premier.

“La gente verá más policía armada en el transporte público y en nuestras calles, brindando protección adicional”, añadió.

El grupo terrorista asumió la autoría del atentado perpetrado en el metro de Londres mediante una bomba de fabricación casera.

En un escueto comunicado publicado en Telegram y cuya autenticidad no pudo ser verificada, su agencia afín, Amaq, aseguró que:

“una fuente dijo a la agencia que un artefacto explotó en el metro de Londres, y que fue llevado a cabo por un destacamento del Estado Islámico”.

A diferencia de otros comunicados, Amaq no aseguró en este caso que sean “soldados” de su autoproclamado califato ni mencionó tampoco el número de víctimas que hubo en el ataque.

La deflagración de un artefacto de fabricación casera en un tren del metro de Londres se produjo en un vagón de un tren en la estación Parsons Green, al suroeste de Londres, en el tramo exterior de la línea District, cuando estaba repleta de pasajeros que acudían a su trabajo en el centro de la ciudad.

Según las fotos divulgadas por los medios, el artefacto estaba en una cubeta blanca dentro de una bolsa de un supermercado y al parecer tenía un detonador, pero no llegó a explotar en su totalidad, lo que ha hecho pensar a los expertos que el responsable tenía como objetivo provocar numerosas víctimas a la hora punta de la mañana.

La explosión obligó a cerrar la estación de Parsons Green y los alrededores, además de desalojar a los vecinos mientras las fuerzas del orden recogían pruebas forenses que permitan localizar al responsable de este nuevo atentado, el quinto, en el Reino Unido.

Los otros cuatro fueron: uno en marzo ante el Parlamento británico; otro en mayo en el estadio Manchester Arena, en el norte de Inglaterra, el de junio en el puente de Londres, y otro, también en junio, en una mezquita del norte de la capital.

Con información de Excélsior

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