Apoyo a organizaciones

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“Las movilizaciones de organizaciones sociales han sembrado un tufo de corrupción e impunidad en las relaciones entre el gobierno y ellos, que han encontrado en el chantaje un modus vivendi y un pasaporte a las arcas del gobierno” afirmó Juan Mendoza coordinador del PAN en el Congreso del Estado, según publicación de Juan C. Medrano en TIEMPO, destacando un asunto de corrupción extrema que los ciudadanos conocemos y que se ubica como de los más grandes negocios de cualquier líder venal o dirigente deshonesto, quienes reuniendo a un grupo de seguidores dispuestos a bloquear calles, agredir a la población y amenazar al gobierno, saben podrán conseguir mucho dinero.

Ante la ausencia de autoridad y miedo que generan en los pusilánimes gobernantes cualquier multitud que proteste o se manifieste, sin que exista regulación respecto de la forma de manifestarse en la vía pública, considerando que no se deben afectar los derechos de los demás, comprendiéndose además que no atienden los asuntos políticos los funcionarios hasta que no organizan los demandantes bloqueos, secuestros o marchas, la dinámica de cualquier organización social, sindicato, ONG o cualquier grupo, incluso de colonos o padres de familia, la solución es el chantaje, terrorismo, intimidación y amenaza, derivándose de esta costumbre que en Oaxaca ya es tradición, el actual modus vivendi de organizaciones sociales, ya sean ecologistas, de indígenas, campesinos, obreros, zoofilicos (amantes de animales, especialmente perros) o quienes sean, para intimidar, poner de rodillas al gobierno y conseguir el dinero que quieran, sin que exista un recibo, vale o cualquier documento que indique cuánto dinero se le entregó al líder para que se tranquilizara o se fuera. En Oaxaca no hay autoridad, todos los políticos son abusivos o déspotas con una sola persona, pero miedosos y pusilánimes con las muchedumbres, así que usted amable lector, imaginando desquiciadamente, si quisiera dinero del gobierno, búsquese y contrate a alguna asociación o colectivo, proporciónele como embozarse, unos palos, mantas y banderas y ya está, a salir a la calle, gritar, vociferar y, de inmediato será recibido por algún funcionario público; acto seguido le pone de rodillas, le exige dinero y, fin del asunto, así son los tratos, la ley del más fuerte y alborotador frente al pusilánime gobierno, que en lugar de encarcelar a los violetos que forman organizaciones sociales, les paga para que se queden quietos en una dinámica sin fin.

Opinión de Carlos R. Aguilar Jiménez

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