El Ártico es el destino final de la basura plástica flotante tirada al Océano Atlántico desde Europa y Estados Unidos, que es enviada al norte por las corrientes marinas hasta un cementerio polar, dijeron científicos el miércoles.

Los niveles de plástico hallados al este de Groenlandia y en el Mar de Barents, que baña las costas de Noruega y Rusia, fueron mucho mayores de lo esperado para estas regiones escasamente pobladas, según el reporte, que mostró cómo se extiende la polución de origen humano incluso en las áreas más remotas delplaneta.

“El sector del Atlántico nororiental del Océano Ártico pareció ser el destino final deltransporte en superficie de la polución plástica”, escribieron los autores en la revista de libre acceso Science Advances.

El estudio, elaborado por la expedición circumpolar Tara Oceans que analizó 42 localizaciones árticas con redes en 2013, halló cientos de miles de pedazos deplástico -pequeños en su mayoría- por kilómetro cuadrado en la región del Atlánticonororiental.

Gran parte del plástico era aparentemente viejo y llegó flotando al norte desde Europa y América del Norte. Los niveles eran comparables a los que se encuentranen los remolinos oceánicos, grandes corrientes giratorias cercanas al ecuador, donde se sabe que se acumulan los desechos plásticos, escribieron los responsables de la investigación.

“El 99 por ciento del plástico flotante en el Ártico estaba confinado a los mares de Groenlandia y Barents“, dijo a Reuters el autor principal, Andrés Cózar, de la Universidad de Cádiz. “La polución plástica en el resto del Círculo Polar Ártico era baja o inexistente”, agregó.

El calentamiento global podría exponer al Ártico a recibir una mayor contaminación a medida que se reduce la extensión del hielo marino. “En el futuro podrían hacerse prevalentes las altas cargas de polución plástica marina en el Ártico”, señaló elestudio.

Asimismo, el reporte indicó que hay una “preocupación especial” por el impacto delplástico en la frágil vida salvaje ártica, incluido el fondo marino, donde podrían hundirse los pedazos.

Con información de Excélsior

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