Vía pública, expropiada

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Como cada quien hace lo que quiere, puede y le conviene en la ciudad de Oaxaca, la Secciòn 22 hizo suyas la segunda y tercera calles de Armenta y López, de paso la primera y segunda de Guerrero, en pleno Centro Histórico. La decisión de hacerlo partió de uno de tantos acuerdos y tareas que surgen en la Asamblea Estatal. Se ha dicho que por mayoría de votos de los delegados, se determinó, desde hace varios meses, presionar al gobierno del estado con bloquear esas calles, instalando lonas, para obtener respuestas favorables a los pliegos petitorios que suelen presentar.

Los daños son permanentes. Comercios, hoteles y oficinas quedaron atrapados. Los dueños y empleados no pueden ofrecer servicios. Las perdidas los están obligando a cerrar, o a cambiar de domicilio, al no poder cubrir rentas, pagar servicios y salarios. Los conductores de vehículos de todos tamaños, tienen que buscar salidas, usar vías alternas, circular entre el caos generado al estar cerrado el paso por las calles, que incluyen a la primera de Bustamante. Los fines de semana nadie permanece en lo que debería ser el plantón acordado por la Asamblea magisterial. Los indigentes, que abundan en la zona, aprovechan el espacio para pasar las noches.

Algo màs es seguro. La contaminación por humos y gases de los vehículos de motor ha aumentado al obligar a los conductores a circular en el entorno a vuelta de rueda. Lo que sucede es una muestra màs de voluntarismo de los trabajadores de la educación, del uso absurdo del poder que tiene la Secciòn 22. Presiona perjudicando a terceros, a empleados de negocios privados que corren el riesgo de ser despedidos al no haber ingresos. En la toma de decisiones no se analizan los efectos que irremediablemente perjudican a terceros.

Los abusados, los que abusan, suelen aprovecharse de las circunstancias y del libertinaje que generan los acuerdos magisteriales, han hecho suyas las calles citadas. Son, se asegura, integrantes de la Sección 22, que desde hace varios años, descubrieron que, contratando autobuses de empresas turísticas, podían proporcionar traslados a la ciudad de México y de esta a Oaxaca. Iniciaron con lo que es un negocio abierto e irregular, trasladando a los participantes en marchas, movilizaciones y plantones en la capital del país. Después, extendieron los servicios al público, a quienes encontraron la oportunidad de viajar con tarifas módicas, mucho menores a las de las empresas establecidas y autorizadas.

Los boletos para viajar se ofrecen en mesas instaladas en las calles secuestradas por la Secciòn 22. Los traslados son vendidos por personas que se identifican con letreros en lonas. “Viaje a México, con Sebas Tour22, calidad, eficiencia y servicio”, se registra en uno. “Taquilla Rosa, boletos a México”, enuncia otro. Ninguna autoridad se da por enterada, a pesar de que por las noches, las calles se convierten en una Terminal de autobuses. Ocho, diez, unidades se estacionan para realizar el ascenso, el cumplimiento de un servicio que no garantiza seguridad, ni ofrece un seguro de vida por accidentes.

El reparto de responsabilidades es la respuesta de las autoridades a servicios irregulares, ilegales. El gobierno municipal se lava las manos. Es de la incumbencia de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes la operación de los servicios, alega el presidente municipal José Antonio Hernández Fraguas, además de admitir que no intentará retirar el bloqueo de las calles ni cancelar los módulos de los vendedores de boletos.

En poco màs de dos años la autoridad local y la del estado, no han intentado dialogar, negociar, para liberar las calles, retirar las mesas de venta de boletos y el estacionamiento en vía publica de los autobuses. Han permitido que el negocio se amplíe, opere sin aplicar las normas. Se declaran impotentes frente al voluntarismo de unos cuantos. Màs vale mostrarse ciegos ante una realidad que perjudica a terceros, que confirma que el temor paraliza, que el control de las calles está en manos de los nuevos concesionarios del transporte de pasajeros.

Expropiada la vía pùblica los abusados van por màs. Ahora alquilan, rentan, los cajones de estacionamiento en el área que dominan. Automovilistas necesitados de espacios, pagan por permitirles estacionar sus vehículos. Crearon estacionamientos privados en la vía pùblica. Esto a ciencia y paciencia de quienes dicen gobernar la ciudad.

Opinión de Mario Blanhir González

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