El muro fronterizo que quiere construir el presidente estadunidense, Donald Trump, se ha convertido en eje oficioso de la Berlinale y es una pregunta recurrente a los cineastas que acuden al festival, especialmente si proceden de México o de EU.

“Un asno”, un temerario al que hay que “perderle el miedo” o el causante del “mayor crimen” en política migratoria de la historia reciente estadunidense: estas son algunas de las opiniones que se han escuchado en el festival acerca de los planes de Trump.

Abrió la ronda el director y actor mexicano Diego Luna, al ser preguntado por esa cuestión en su presentación como miembro del jurado que la 67 edición del festival.

Eso fue en la jornada inaugural, el jueves pasado, y desde entonces no ha habido día sin un pronunciamiento al respecto, sea a preguntas de los periodistas o por propia iniciativa.

Luna, quien tres años atrás estrenó en la Berlinale un filme sobre el activista mexicano-estadunidense Diego Chávez, se mostró dispuesto a “aprender” de los berlineses su “experiencia en derribar muros”, en alusión a la división que partió la ciudad durante la Guerra Fría y hasta que cedió a la presión popular, en 1989.

Hablaba desde su posición de cineasta que vive a caballo entre ambos países, pero a su declaración siguió una llamada a la “resistencia contra Trump”, de la actriz estadunidense Maggie Gyllenhaal, asimismo miembro del jurado.

“La resistencia ya existe. La vemos en los aeropuertos, en los juzgados, en las movilizaciones contra la política migratoria de Trump”, explicó Catherine Gund, directora junto a Daresha Kyi del documental Chavela, sobre la legendaria cantante mexicana Chavela Vargas, estrenado en la sección Panorama del festival.

El filme partió de una entrevista hecha a Vargas 25 años atrás y se completó luego con testimonios de personas que la conocieron -y algunas mujeres con las que vivió su lesbianismo-, además de figuras que la veneraron, como el director español Pedro Almodóvar.

“Cuando Catherine empezó a filmar estaba conmocionada por la muerte de varios amigos a consecuencia del sida. Ahora nos movilizamos para impedir deportaciones masivas de víctimas de la política migratoria de Trump”, explicó su compañera, Kyi.

“Hay que evitar tenerle miedo a un rubio que lo que hace es asustar al mundo eternamente y ver un país como una empresa privada”, apuntó el documentalista mexicano Everardo González, quien presentó hoy en Berlín La Libertad del Diablo.

EL SEÑOR DEL COPETE

González se refirió a Trump como “el señor del copete”, mientras que a su compatriota Felipe Cazals se le deslizó la palabra “asno” y luego “cobarde” al referirse al mandatario.

Fue en la presentación de una versión restaurada de Canoa, ganadora del Oso de Plata, premio especial del Jurado hace 41 años, y que ahora se incluyó en la sección “Clásicos”, dedicada a películas imprescindibles en la historia del festival.

Cazals centró su presentación en el “hecho vergonzoso” que fue la caza humana lanzada en 1968 contra un grupo de universitarios, considerados por las fuerzas recalcitrantes de San Miguel de Canoa “enemigos de la fe cristiana”.

Ante una sala abarrotada, el cineasta mexicano aludió a la pervivencia de casos como ese, a la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa y a la conjunción en el México de hoy de tales hechos con la política migratoria de Trump.

México está muy presente en la Berlinale, con películas en las secciones Special, Generation y Forum -como Casa Roshell, de Camila José Donoso– además de ser el “país invitado”, con cinco producciones, en el European Film Market (EFM).

La alerta mexicana ante las medidas de Trump ha ido acompañada de las críticas del actor estadunidense Richard Gere, quien atribuyó a Trump el “crimen de vincular refugiados y terroristas” o del director Stanley Tucci, quien expresó su preocupación por el futuro de su profesión ante la línea de la Casa Blanca.

Ya desde Europa, la directora polaca Agnieszka Holland, cuyo filme Pokot está entre los aspirantes al Oso, alertó de que Trump da “aire” a otros populismos que ponen en peligro las democracias continentales.

Con información de Excélsior.

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