Ser mujer es fabuloso… la mayoría de los días. Estudiamos, nos esmeramos para lucir hermosas y hacemos tres cosas a la vez, pero eso no implica que no enfrentemos algunas situaciones más que incómodas. Hoy compartimos algunas de las más comunes:

Ir a baños públicos. Ya sea en la oficina, centros comerciales o un restaurante, ir a los baños implica hacer malabares para sostener la puerta, cuidar que nuestra ropa no toque el suelo mientras tratamos que nuestra piel ni siquiera roce el escusado, todo al mismo tiempo.

Ojos de mapache. Los delineadores y la máscara de pestañas son dos de los cosméticos preferidos por las mujeres en el mundo, pero ¿cuántas veces te has frotado los ojos y luego recordado que estás maquillada? Al final, terminamos con dos manchas en los ojos, esas que generan miradas extrañas de los compañeros de trabajo.

Comentarios sexistas. Las insinuaciones y palabras subidas de tono no son cumplidos que nos alagan, ¡todo lo contrario! Si estamos solas, una respuesta ingeniosa o el hacer caso omiso son, generalmente, las defensas que tenemos.

Preguntas amorosas. Puede que las personas no lo hagan con mala intención, pero siempre hay alguien que se interesará por qué no tienes novio, pareja, hijos, si te vas del país o algún otra impertinente. Parece que solo están pendientes de las actualizaciones de estatus en Facebook.

Vestir de blanco (en esos días). ¿Recuerdas la Ley de Murphy? El día que decides estrenar esa falda, pantalón o vestido blanco, la menstruación hace acto de presencia. Pero, que alguien te diga que estás manchada, incluso con todas las medidas preventivas.

Problemas con el sostén. Otra de las situaciones más incómodas para una mujer se relaciona con el sujetador. Los tirantes estirados, la copa que no se ajusta o elegir el color incorrecto en la mañana harán que permanentemente lo estés arreglando, lo que genera mucha atención.

Estas son solo algunas, ¿qué otras te han pasado?

Con información de El Universal.

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