Estudiantes del Instituto Tecnológico de Celaya crearon una diadema con sensores que capta las señales emitidas por las personas con discapacidad a través de su cerebro para que puedan mover una silla de ruedas.

El invento de los jóvenes mexicanos funciona mediante un sistema que cuenta con una interfaz cerebro-computador, que adquiere las señales eléctricas cerebrales a través de una diadema con sensores para captar señales electroencefalográficas.

El siguiente paso es que con un microcontrolador interpreta las señales y toma decisiones para activar los motores que permitan el movimiento de la silla de ruedas.

El estudiante de mecatrónica, Eber Gabriel Garduño López explicó que la innovación realizada consiste en el desarrollo de un algoritmo con el cual se reciben las señales, las trata y envía la información que capta la diadema a la silla de ruedas para que ésta se pueda mover.

“Las señales que se emplean son las que provienen de estados de meditación y concentración. Con base en ello es que se generan los movimientos en la silla”, detalló en un comunicado del Foro Consultivo Científico y Tecnológico.

“Una vez que el paciente se relaja hasta cierto grado, la silla de ruedas va hacia adelante, cuando se vuelve a relajar un tiempo establecido va hacia la derecha, una vez que el paciente se posiciona hacia la dirección que quiere avanzar requiere estar concentrado un tiempo para poder generar un movimiento continuo de la silla de ruedas”, añadió.

Para que la diadema pueda leer dichos estados mentales es importante ejercitarlos de forma constante, no es que cualquier persona se ponga la diadema y va a funcionar a la primera, porque esto es como un músculo, si se ejercita de manera adecuada llegará a los mejores niveles.

El joven refirió datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) que refieren tres millones 347 mil 849 personas con una discapacidad para caminar o moverse hacia 2011 en México.

El desafío de este proyecto es hacerlo lo más económico posible, ya que las sillas eléctricas controladas por palanca de mando cuestan alrededor de 35 mil pesos y las sillas que se pueden controlar por señales eléctricas cerebrales aún no han salido al mercado.

“Al inicio del proyecto de investigación, que lleva más de un año, se había pensado en usar una diadema de electrodos cuyo costo ronda los 16 mil pesos, al darnos cuenta que el precio seguía siendo muy elevado, con las mejoras que realizamos la nueva diadema tendría un valor de dos mil 500 pesos”, afirmó el alumno Óscar Cantera Cantera.

El joven agregó que lo anterior representa una mejora significativa, pues se reducirían hasta menos de la mitad el costo de la silla de ruedas y más personas tendrían los recursos suficientes para adquirirla.

Con información de Excélsior.

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