Romeritos. Cultivo de tradición para la cena de Navidad

0
51220169. México 20 Dic. 2015 (Notimex-Nicolás Tavira).- Al llegar las fiestas navideñas, donde diversos colores, sabores y aromas típicos inundan cada rincón, la mesa de la mayoría de los hogares viste de gala con uno de los platillos más representativos de la cocina mexicana: los romeritos. NOTIMEX/FOTO/ NICOLÁS TAVIRA/NTA/HUM/

El mole, los nopales, las papas y las tortas de camarón son los ingredientes para preparar los romeritos, platillo que en esta temporada decembrina se sirve durante la cena de la Nochebuena y Año Nuevo. Los recetarios señalan que el secreto para un buen plato de romeritos radica en el mole, ni demasiado picante ni tampoco dulce, además de romeritos frescos. Para ser cocinada, la planta requiere el mismo cuidado con el que los 15 mil agricultores de la Ciudad de México producen este cultivo.

Este año el volumen de la producción de romeritos alcanzará en la capital del país las 4 mil 162 toneladas, de las cuales 3 mil 500 abastecerán la temporada de fin de año, cultivadas en una superficie de 565 hectáreas, pertenecientes principalmente a las delegaciones Tláhuac y Xochimilco; el valor de la producción es de alrededor de 20 millones de pesos, según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa).

Productores de San Andrés Mixquic, en la delegación Tláhuac, demandan mayores apoyos para la comercialización de su producto debido a que los intermediarios les ofrecen un precio por debajo de los costos de producción, puesto que un costal de 40 y 45 kilos se los compran entre 30 o 40 pesos, incluso en 80 pesos; mientras que el costo de cultivar esta planta es aproximadamente de 30 mil pesos por hectárea, desde que se siembra hasta que llega al mercado.

En los tianguis y mercados el kilo de romeritos se oferta en diferentes precios, que van desde los 20 hasta los 40 pesos por kilo; sin embargo, en las tiendas de autoservicio se venden entre los 10 y 20 pesos. La temporada navideña pasada el bulto de romeritos se pagó entre los intermediarios en 40 pesos, el margen de ganancia para los agricultores de Mixquic fue mínimo y apenas alcanzó para cubrir una cuarta parte de la inversión para el cultivo.

Ante esta situación, tuvieron que regalar el producto para que no se desperdiciara, puesto que al no encontrar un precio que les beneficie se quedan con la cosecha, debido a que les implica un gasto de gasolina el transportar los romeritos para tratar de venderlos, reduciendo aún más el margen de ganancia.
Requiere de cuidados

José Luis Medina Medina es uno de los mil 700 productores de San Andrés Mixquic, principal productor de romeritos y hortalizas en la Ciudad de México, comenzó a trabajar en el campo desde los seis años, actualmente tiene 43. El oficio lo heredó de su familia que se dedicaba a la siembra de lechuga, acelgas, apio, rábanos y verdolagas.

Mientras toma la hoz para cortar los romeritos, relata que es una planta que requiere de muchos cuidados: demasiada lluvia o las heladas podrían ser fatales, puesto que quemarían los romeritos y se perdería la cosecha; se necesita deshierbar constantemente el terreno para que la maleza no afecte el cultivo. Detalla que el proceso de siembra se compone de tres etapas: se rastrea el terreno con un tractor, a fin de que quede nivelado; posteriormente se barbecha y se deja la tierra sin sembrar, a fin de almacenar humedad; luego se divide el terreno en cuadros para sembrar la semilla del romerito y se hacen los canales para que pueda pasar el agua que nutrirá a la planta.

El proceso de siembra y cosecha dura alrededor de 60 días, para que los romeritos estén listos para ser consumidos en las fiestas decembrinas el terreno empieza a prepararse desde principios de octubre y se siembran las semillas entre el 15 y 30 de ese mes para que la cosecha se realice a partir de los primeros días de diciembre.

José toma un pedazo de romerito y explica que el corte debe ser pequeño, para que no esté “paludo, que tenga más rama que hojas, puesto que pesa más y rinde menos al momento de cocinar. Son varios los cuidados que debemos tener, si le sale hierba tenemos que quitarla para que no se haga romerudo, porque así no lo compran. Se tiene que cuidar que no tengan plaga, que no tenga gusano, ni mosquitos y nos perjudiquen el cultivo, debemos fertilizar para prevenir plagas o algún otro mal que dañe a nuestra planta”.

Comenta que en San Andrés Mixquic están sembradas 400 hectáreas con romeritos. José sembró tres de esas hectáreas con la planta y comenta que hay productores de todo tipo, desde los pequeños, como él, que cultivan de una a tres hectáreas hasta los que producen de 10, 15 o incluso hasta 20 hectáreas.

La principal dificultad a la que se enfrentan para el cultivo de los romeritos es la falta de agua, puesto que a lo largo del año tuvieron problemas con el suministro de la planta tratadora de agua del Cerro de la Estrella, por lo que pide a las autoridades la construcción de otra planta, a fin de que se les garantice el acceso al líquido.

En la temporada navideña la jornada en San Andrés Mixquic comienza desde las cinco de la mañana, puesto que el rocío de la mañana facilita el corte de los romeritos, en la tarde los rayos del sol dificultan esta labor y fatigan a los campesinos.

Luego de que las plantas se cortan, se transportan en camionetas para que en el pueblo las laven, a cada una en promedio le caben dos toneladas, dependiendo del modelo, pero pueden transportar hasta cinco toneladas.

Una vez que llegan las camionetas con los romeritos, los enjuagan en una tina para quitarles el excedente de tierra, después los meten en costales, los amarran y los suben nuevamente a la camioneta para trasladarlos a la Central de Abastos de Iztapalapa para su venta y de ahí van a las mesas en los hogares de la Ciudad de México.

José detalla que a veces venden directamente su producto en la Central de Abasto, pero en otras ocasiones recurren a intermediarios para que lo puedan vender más rápido; sin embargo, el precio de compra es muy bajo, por lo que ni siquiera alcanza a cubrir la inversión para el cultivo. “Mucha gente piensa que el campesino vive de maravilla porque el kilo de romerito está en 30 pesos y no es cierto, el kilo de romerito a nosotros nos lo compran entre 1 y 3 pesos, y el intermediario va a la tienda comercial y lo vende en 8 pesos o 10 pesos el kilo, es lógico que la tienda comercial lo tiene que vender en 15 pesos. Nosotros quedamos hasta abajo y no sacamos ni lo que invertimos para la siembra”, expresa mientras limpia el sudor que corre por su rostro.

José comenta que el incremento del precio del dólar les ha afectado porque los fertilizantes y plaguicidas suben constantemente de precio, aumentando el costo de producción. “Para una hectárea me gasto más o menos entre 2 mil 500 o 3 mil pesos de fertilizante, nos afecta mucho”.
Más ayuda

Jesús Carmona Ramírez, líder del grupo de productores de San Miguel, en San Andrés Mixquic, reconoce que el romerito es un cultivo “mal pagado” que requiere de muchos cuidados, pero a pesar de las dificultades que representa su siembra es una tradición para los habitantes de su comunidad producir el principal ingrediente de uno de los platillos que se servirá en los hogares durante esta temporada decembrina.

“Son nuestras tradiciones, hay que conservarlas, mi padre me enseñó a cultivar los romeritos y las hortalizas, hay que mantener viva la tradición, somos el principal productor de romeritos en la Ciudad de México, nos encargamos de llevarlo hasta las casas de las familias”.

Chucho, como le dicen sus amigos, resalta que de San Andrés Mixquic provienen 55% de las hortalizas que se consumen en la Ciudad de México.

“Le damos de comer al monstruo que representa la capital del país, la mayor parte de los alimentos salen de nuestra comunidad; sin embargo, nos cuesta mucho comercializar nuestro producto”, declara.

Chucho demanda el apoyo de las autoridades de la Ciudad de México y del gobierno federal para que los apoyen generando los canales para que puedan vender sus productos, o bien para que les compren sus cosechas y las distribuyan en las instituciones gubernamentales como casas hogar o reclusorios.

Señala que el precio ideal para la compra de los costales de romeritos sería entre 200 y 250 pesos, con ese costo podrían recuperar su inversión.

“Desafortunadamente el romerito no es bien pagado, el proceso es muy fuerte en cuanto al trabajo de la tierra, del cultivo y sin embargo es muy mal pagado. Nosotros le pedimos al jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, y al gobierno federal que nos apoyen en la comercialización con las dependencias o con las empresas para que directamente los productores podamos distribuir nuestro producto”, dice.

Aunque durante la temporada navideña la producción se concentra en el romerito, el resto del año los agricultores de San Andrés Mixquic siembran  acelga, apio, betabel, brócoli, chilacayote, cilantro, coliflor, espinaca, lechuga y  rábano.

Chucho comenta que los habitantes de San Andrés Mixquic estudian hasta la secundaria y después se dedican a trabajar en el campo. “No hay dinero para continuar con los estudios, así que no nos queda de otra, desde los ocho años que empecé a sembrar la tierra”.

Recuerda que la temporada decembrina del año pasado “estuvo muy baja, no vendimos casi nada, de las 350 hectáreas que cultivamos sólo vendimos 100, pero no nos pusimos negativos y lo fuimos a regalar a las casas para que los niños comieran”.

Datos de la Sagarpa señalan que los romeritos son cultivados en una superficie de 565 hectáreas en la Ciudad de México, pertenecientes en su mayoría a las delegaciones Tláhuac y Xochimilco, y el valor de la producción es de alrededor de 20 millones de pesos.

Este cultivo es producido principalmente por pequeños productores de la capital del país y comercializado de manera regional, tanto en mercados, supermercados y centrales de abasto, tanto en la Ciudad de México y en estados aledaños. Las principales comunidades productoras de romeritos son San Andrés Mixquic, San Nicolás Tetelco y San Juan Ixtayopan, en la delegación Tláhuac, y San Gregorio Atlapulco, en Xochimilco.

Con información de El Universal

Compartir

Dejar respuesta