5 ejercicios que deberías hacer cada día para tener una buena salud mental

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Estar libre de estrés y depresiones es más sencillo de lo que piensas

Nunca habíamos sido tan conscientes de nuestra salud mental como ahora. El aumento de las depresiones, el incesante estrés que nos asedia casi a diario y nuestra creciente incapacidad para saber cómo manejar las emociones correctamente hacen que constantemente busquemos respuestas que nos permitan conseguir un estado mental más equilibrado.

Desde los explotados libros de autoayuda pasando por clases de yoga y meditación o el nuevo concepto de ‘mindfulness’, las opciones para guiarnos en la búsqueda de ese sosiego son múltiples. Pero muchas veces la mejor respuesta está en nosotros y empieza por hacer pequeños cambios en la manera que tenemos de nombrar y pensar las cosas.

No es necesario apuntarse a clases de introspección budista o pagar por un retiro de silencio en algún monasterio remoto para aprender a calmar la mente. Graham Doke, especialista en mindfulness y creador de la escuela de meditación Anamaya, da cinco simples consejos que todos podemos empezar a usar en nuestro día a día.

1. Deja de usar ya los conceptos “bueno” y “malo”

Según Doke, nunca sabemos si algo es realmente bueno y malo, por lo que estas palabras son prácticamente insignificantes. Su consejo es que cambiemos estos conceptos por palabras mucho más específicas, cosas que realmente designen y acoten un significado.

Si algo es inservible, no hace falta decir que es malo, simplemente di que es “inútil”, “contraproducente”, “dañino”, “molesto” o “perjudicial”. Y lo mismo al revés, con aquello que encontramos “útil”, “conveniente”, “saludable”, etc. A pesar de que requiere más vocabulario y trabajo mental, ese ligero cambio de nomenclatura ayuda a reflejar mejor lo que está pasando en tu cabeza.

Si algo es inservible, no hace falta decir que es malo, simplemente di que es “inútil”

2. Recuerda siempre que el cambio es inevitable

Deja de intentar que todo sea siempre igual. Los días pasan, las circunstancias cambian, las personas se van y vienen y tú nunca serás hoy el que fuiste ayer. La ilusión de que todo permanece es una utopía que no tiene sentido y no te está ayudando en nada en tu vida.

“El cambio es un hecho, aceptarlo requiere mucho menos esfuerzo emocional y mental que tratar de preservar la ilusión”, asegura Doke.

3. Acepta que no puedes tener un control absoluto sobre nada

Esta es otra de nuestras mayores ilusiones y la única realidad es que, de forma individual, no controlamos casi nada. Para Doke, nuestras acciones son solo una gota en el océano.

“Trata de reconocer, cuando estés frustrado, por qué las cosas no están saliendo a la manera que querías. Luego experimenta lo liberador que es aceptar que el resultado está, en gran medida, fuera de tu control”, aconseja Doke.

“Trata de reconocer, cuando estés frustrado, por qué las cosas no están saliendo de la manera que querías. Luego experimenta lo liberador que es aceptar que el resultado está, en gran medida, fuera de tu control”

4. Deja de lado tu intolerancia ante el comportamiento irracional de otras personas

Normalmente perdonamos el comportamiento a veces absurdo de nuestros amigos. Sin embargo, nos empeñamos en condenar las conductas similares de personas totalmente desconocidas. ¿Por qué? ¿No sería lógico juzgar comportamientos similares de una forma similar? Reconocer cuándo hacemos esa distinción es un ejercicio saludable, sugiere Doke.

No es que ahora debamos ser también intransigentes con esas conductas cuando las vemos en nuestros amigos, sino todo lo contrario. Debemos empezar a intentar comprender cómo funciona nuestra mente ante cierto tipo de situaciones, y entender que los convenciones y los estándares en materia de comportamiento son, en realidad, enormemente flexibles. Más de lo que creemos.

5. Acepta todas tus emociones, incluso las negativas

Sí, algunas son inútiles, como la ira o la desesperación que surge en tu mente cuando llegas tarde al trabajo y el metro está a reventar de gente que va de procesión. Sin embargo, otras son muy útiles, como por ejemplo la compasión o la solidaridad.

Sea como sea, todas las emociones son tuyas, aceptarlas te ayudará a ser más consciente de cómo eres. Alimenta las emociones útiles pra que puedan desarrollarse y progresar. Permanece atento a las que no te resultan de ayuda, a las que resultan tóxicas para tu bienestar en el día a día, para poderle poner coto. No permitas que te hagan la vida imposible.

Con información de Playground

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