Publicada el 17-10-2016 (10:03:55)

Con la fórmula oficial de canonización del joven mártir michoacano José Sánchez del Río, pronunciada ayer por el papa Francisco en la Plaza de San Pedro, México sumó 32 santos de la Iglesia católica.

Francisco ordenó que el “niño cristero” sea inscrito en el Elenco de los Santos y autorizó que todos los cristianos lo invoquen como tal, en una misa en la cual elevó al honor de los altares a otros seis beatos, entre ellos el cura “gaucho” argentino José Gabriel Brochero.

Con amplia presencia mexicana en el Vaticano, poco después de las 10:15 horas local (09:15 GMT), comenzó la ceremonia de canonización de siete beatos con una larga procesión de obispos y cardenales que se dirigió hacia el atrio de la Plaza de San Pedro.

Desde las primeras horas de ayer, miles de peregrinos hicieron largas colas para ingresar a la plancha asfáltica y durante la espera del inicio de la celebración se entonaron varios cantos mexicanos como el himno “Viva Cristo Rey” y “La Guadalupana”.

Nuevos santos

Una vez iniciada la misa, el primer acto fue la lectura de las biografías breves de los siete nuevos santos por parte del cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.

Se trata, además del joven mexicano, de Salomón Leclercq (1745-1792), Manuel González García (1877-1940), Ludovico Pavoni (1784-1849), Alfonso María Fusco (1839-1910), José Gabriel del Rosario Brochero, el “cura gaucho” argentino (1840-1914), e Isabel de la Santísima Trinidad Catez (1880-1906).

El propio “purpurado” dirigió al pontífice la petición oficial para que ordenase la inscripción de los siete beatos en el Elenco de los Santos y “como tales sean invocados por todos los cristianos”.

Entonces se pasó a entonar la Letanía de los Santos e, inmediatamente después, Francisco pronunció en latín la fórmula con la cual todos quedaron canonizados.

En el texto invocó la “autoridad de nuestro señor Jesucristo”, la “exaltación de la fe católica” y el “incremento de la vida cristiana” —después de haber reflexionado— para “declarar y definir” santos a los beatos.

Con esas palabras quedó cumplido el rito oficial, que levantó un largo aplauso de los presentes, entre ellos las delegaciones oficiales. La comitiva institucional mexicana fue encabezada por Roberto Herrera Mena, director general adjunto para Asuntos Religiosos de la Presidencia de la República.

EL NIÑO MÁRTIR CRISTERO

MORELIA, Mich.— El beato José Sánchez del Río, menor de 14 años, fue asesinado durante la Guerra Cristera de 1926-1929. Debido a su participación en dicho conflicto, fue capturado por las fuerzas del gobierno del entonces presidente Emilio Portes Gil, quien buscó escarmentar a los rebeldes cristeros y a la gente que los apoyaba.

Se dice que le pidieron que renegara de su fe en Cristo, al negarse, lo torturaron cortándole la piel de las plantas de los pies y le obligaron a caminar rumbo al cementerio.

El martirio del beato fue presenciado por dos niños, uno de siete años y el otro de nueve años, que después se convertirían en fundadores de congregaciones religiosas, siendo el sacerdote Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, uno de ellos.

José Sánchez del Río nació en Sahuayo, Michoacán, el 28 de marzo de 1913, fue hijo de Macario Sánchez y de María del Río; José se había unido a las fuerzas cristeras del general Prudencio Mendoza, enclavadas en el pueblo de Cotija, Michoacán, siendo muy joven. La fecha exacta de su asesinato es el 10 de febrero de 1928.

Con información de: EFE

 

Compartir

Dejar respuesta