Marcos Villanueva Serrano, el último dirigente histórico de locatarios del mercado “Margarita Maza de Juárez” o Central de Abasto, quien murió este día, emergió a la política, luego de ser orfebre y beisbolista, en los primeros años de la creación del centro comercial, y creció políticamente en la disputa con quien fuera la principal lideresa, y primera senadora de Oaxaca por el PRI, Genoveva Medina de Marquez.

La Central de Abasto se inició en 1970 con el entonces gobernador, Víctor Bravo Ahuja, para liberar las calles del centro que ocupaban los comerciantes y proyectar a Oaxaca como un destino turístico, mediante un proyecto que contempló la construcción del Auditorio Guelaguetza, el Periférico, la Central Camionera de Segunda Clase.

El traslado de los locatarios fue lento y paulatino, y muchos liderazgos crecieron en esa época al ofrecer puestos a quien quisiera, e incluso muchos de los locales permanecieron cerrados por años.

Villanueva Serrano, nativo del municipio de Ocotlán de Morelos se había desempeñado desde joven como joyero, de acuerdo con Dionisio Ruiz, amigo de juventud, “él era joyero, montador de Circonias y diamantes, antes de que se dedicara a la política, y fue muy buen beisbolista en la época de oro con equipos como Universidad, Radio Marconi, Ejutla. Jugó de cátcher con Radio Marconi”.

En el gobierno de Martínez Álvarez Villanueva se desempeñó como inspector municipal, y en surgió a la política cuando encabezó a los inspectores que desalojaron a un grupo de vendedores ambulantes que había invadido la explanada del periférico, a un lado de las vías del ferrocarril.

En ese enfrentamiento el grupo de Villanueva sometió a los vendedores y de ahí se convirtió en el nuevo dirigente de la Central de Abasto, con lo que desplazó a Genoveva Medina de Márquez.

En los años 80 fue cunado conformó un poderío fundado en la fuerza y un férreo control a través de un grupo de choque que fue conocido como “Las Pájaras”, bautizadas con ese mote por lo aguerrido de las comerciantes que lo conformaban, el cual siempre estuvo a disposición del Partido Revolucionario Institucional, para controlar a los grupos disidentes y opositores.

Al paso del tiempo, el liderazgo de Marcos Villanueva empezó a perder fuerza y empezaron a surgir más de 70 líderes de organizaciones de locatarios, tianguistas y comerciantes ambulantes, algunos con el apoyo de grupos de poder y dirigentes al interior del PRI, mientras que en los últimos años otros liderazgos se agruparon en torno a otros partidos, como el caso de Hugo Jarquín, con el PRD.

Entre los liderazgos más connotados se contaban el de Roberto Mendoza, dirigente de mercaderes y ambulantes, quien fue asesinado el 1 de diciembre del 2009, e Israel Ramírez Bracamontes, dirigente de la organización Lázaro Cárdenas y hoy dirigente del PRI municipal.

Los liderazgos como el de Villanueva Serrano se impusieron con grupos de choque, el uso de la fuerza, el miedo y un férreo control de las cuotas que se cobran a los locatarios y vendedores ambulantes que operan en la Central, donde se calcula que hay más de 16 mil locatarios y diariamente acuden más de seis mil vendedores ambulantes.

En la Central de Abasto no todo el comercio es legal, ya que las actividades ilícitas, como la venta de “fayuca”, la prostitución, la venta de mercancías piratas, representan algunos de los giros económicos más fuertes de ese centro. Los líderes del lugar lograron amasar fortunas cuantiosas y gran influencia política.

A los cumpleaños del dirigente acudían locatarios, vendedores, líderes de organizaciones y una larga lista de políticos de todos los niveles, quienes reconocían en Villanueva Serrano a un líder de gran importancia e influencia.

Con la Muerte de Villanueva Serrano se termina un ciclo al ser considerado un líder histórico de la Central de Abasto.

Con información de Salvador Flores Durán

 

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