Publicada el 15-10-2016 (11:27:07)

Árboles más altos, más anchos y con un follaje frondoso deberán ser plantados en la Ciudad de México con el objetivo de garantizar su sobrevivencia y que las restituciones a consecuencia de retiros o talas programadas resulten en beneficios y no en deterioro de las áreas verdes de la capital, establece la nueva Norma Ambiental sobre los Requisitos y Especificaciones Técnicas para la Realización de Poda, Derribo, Trasplante y Restitución de Árboles.

El ajuste principal a las condiciones de reforestación que ya operaban en la ciudad es la altura de los árboles, los cuales antes se pedían de hasta tres metros, pero ahora tendrán que ser mínimo de cuatro y hasta ocho metros, además de tener de seis a 12 centímetros de diámetro en el tronco, que éste se ubique a 30 centímetros de la raíz y que el diámetro de la fronda fluctúe entre 80 centímetros y 1.60 metros.

El tipo de especies exigidas por la Secretaría de Medio Ambiente local (Sedema) depende de la zona en que vaya a realizar la restitución, pero conforme a la normativa todas deben ser endémicas de la Ciudad de México para lograr una mayor sobrevivencia: cedro, capulín, encino, fresno, liquidámbar, pino, sicomoro y maguey, o frutales como el manzano y el tejocote.

Los cambios a la norma hechos por la Sedema también establecen nuevos criterios para la restitución económica, que van desde 230 Unidades de Cuenta para los retiros pequeños, y lo cual equivale a 16 mil 486 pesos y se multiplica por el total de individuos, hasta tres mil 681 Unidades, que representan 263 mil 854 pesos por árbol, según sea el caso.

El cálculo del costo ambiental por haberlo quitado (lo que no incluye ni el retiro, ni la restitución posterior) lo realiza personal técnico de la Sedema basándose en las condiciones específicas de cada individuo, y al particular o autoridad que lo solicitó se le informa sobre el monto a pagar.

El mantenimiento de los árboles restituidos bajo este concepto era anteriormente de un año para la empresa, particular o autoridad responsable del proyecto, pero con la nueva norma deberán estar al pendiente e invertir en que crezcan y se mantengan en las mejores condiciones por al menos 24 meses.

Tanya Müller, titular de la dependencia, reconoció que en lo que va de la administración han autorizado el derribo de al menos 19 mil árboles, sin embargo, destacó que la restitución a la que han obligado a los terceros ha sido de 48 mil individuos lo que representa más del doble y con la obligación de cumplir con las nuevas características, por lo que calculan que los beneficios ambientales para los capitalinos serán mayores.

Como parte del informe del cuarto año de gestión en la Sedema, dijo que se apoyan en la ciudadanía para mantener el monitoreo de las áreas reforestadas, ya sea en suelo de conservación o en perímetros urbanos. Para ello, implementaron un sistema de geoposicionamiento en el que toman una fotografía de los árboles y se ingresan a la plataforma, con lo que no sólo la autoridad, sino la ciudadanía, puede dar seguimiento a sus condiciones con el paso del tiempo.

Con información de: Excélsior

 

 

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