México está entre los países con mayor aumento en lesiones autoinfligidas, incluido el suicidio, a causa de enfermedades mentales, principalmente depresión. En las mujeres, el padecimiento ocupa el primer lugar de discapacidad para las actividades de la vida diaria y es el segundo entre los hombres.

El estudio Carga global de enfermedad, realizado por el Instituto para la Medición y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington en 130 países, detectó que en el periodo de 1990 a 2015, Lesotho registra el mayor incremento anual de autolesiones a escala mundial, con 3.71 por ciento, le siguen Suazilandia (3.32), Corea del Sur (3.01), Cabo Verde (2.92), Armenia (2.77), Paraguay (2.3) y después México con 2.24 por ciento.

En el otro extremo están países como China y Bosnia Herzegovina, donde este tipo de lesiones se han reducido en más de 4 por ciento cada año en el mismo periodo.

En tanto, una investigación de María Elena Medina Mora, directora del Instituto Nacional de Siquiatría Ramón de la Fuente Muñiz y publicada en el libro La depresión y otros trastornos psiquiátricos, señala que las personas con depresión se enfrentan al estigma y a las ideas equivocadas que existen en la sociedad en torno al trastorno emocional.

En ocasiones, los pacientes son señalados por su debilidad de carácter o falta de motivación para superar los problemas y salir adelante, cuando en realidad la depresión y otras afecciones mentales se originan en el sistema nervioso central y requieren de atención médica.

En México hace falta ampliar la información y la cobertura de los servicios de salud mental, señala el trabajo de Medina Mora, el cual se presentó durante la 31 Reunión Anual de Investigación del instituto mencionado, que se realiza en la sede del organismo.

Medina Mora aseguró que por estas razones, en el país sólo 17.7 por ciento de los enfermos reciben la atención médica que requieren, aunque pueden pasar hasta 15 años desde la aparición de los primeros síntomas de este trastorno del estado de ánimo, hasta que las personas reciben el diagnóstico y empiezan con el tratamiento.

Mientras tanto, los pacientes ven afectada su calidad de vida. Al no poder superar el estado de tristeza profunda, carecen de ánimo hasta para realizar las actividades más simples de la vida cotidiana como levantarse para tomar un baño o ir a la escuela o al trabajo.

La especialista resaltó que las personas con depresión disminuyen su productividad, funcionalidad e, incluso, pierden habilidades cognitivas.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión será la principal causa de discapacidad a escala global, por lo que exhortó a los países a emprender acciones de prevención, detección y tratamiento oportunos.

La directora del Instituto Ramón de la Fuente resaltó que esta alteración también es frecuente entre personas que viven con otros males crónicos como diabetes, cáncer o afecciones cardiacas.

Una alternativa para ampliar la cobertura de la atención médica siquiátrica tiene que ver con capacitar a los médicos de primer contacto, indicó.

El libro, editado con apoyo del laboratorio farmacéutico Lundbeck, surgió por iniciativa de la Academia Nacional de Medicina y un grupo de 39 especialistas en esta área, los cuales participaron en reuniones donde abordaron el tema de la depresión y otros trastornos siquiátricos, con la finalidad de elaborar propuestas de política pública.

Con información de Excélsior.

 

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