Publicada el 11-10-2016 (10:38:27)

¿Lascivos comentarios sobre las mujeres? Charla de vestuario. ¿Acusar al ex presidente Bill Clinton de abuso sexual? Tuvo que hacerlo. ¿Caída en los sondeos? Las encuestadoras mienten.

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Las seguidoras de Donald Trump parecen ajenas a la gravedad de los escándalos que rodean al candidato republicano a la presidencia, así como al abandono de que es objeto entre figuras y legisladores de su partido.

Y se muestran más apasionadas que nunca para votar al magnate inmobiliario.

Los electores indecisos pueden descartar a Trump, el Grand Old Party (GOP, Partido Republicano) puede haber abandonado toda esperanza de ganar la elección del 8 de noviembre, pero hay escasas señales de que los seguidores de la ex estrella de los reality shows lo estén desertando.

“¡Trump! ¡Trump!” vocifera una multitud mientras espera al candidato en su primer mitin desde que estalló el escándalo tras la divulgación de una grabación de 2005 en la que se jacta de utilizar su condición de celebridad para abusar sexualmente de las mujeres.

Sus seguidores llenaron la arena de Wilkes-Barre, un ex pueblo minero gobernado por un alcalde demócrata en el estado clave de Pensilvania.

Hillary Clinton le lleva una ventaja de 9.4 puntos porcentuales en ese estado, de acuerdo con un promedio de encuestas de Real Clear Politics.

“Puedo estar cojeando en la línea de llegada, pero vamos a cruzar la meta”, dijo Trump el lunes, a quien sus incondicionales dieron una bienvenida de rock-star, aunque el recinto, con capacidad para 10 mil personas, no estaba del todo lleno.

Seguidores que hacían cola -incluso desde siete horas antes del inicio del mitin- estimaron que la grabación de 2005 en la que Trump hace sus escandalosas declaraciones sobre las mujeres, sólo muestra que tiene la “rudeza” necesaria para mirar fijamente a hombres como el ruso Vladimir Putin.

“No significa nada para mi”, dijo Lynae Kuntz, que desde hace 30 años trabaja en el sector salud. Consideró que el demócrata Bill Clinton fue un buen presidente y toleró sus infidelidades, así que también tolera las de Trump.

“Eso no tiene nada que ver con la presidencia”, afirmó. “Lo que sea que haya hecho, no me gusta juzgar a la gente, sólo quiero alguien que haga que las cosas mejoren para nosotros”, dijo.

Los demócratas y los indecisos no están de acuerdo. Una reciente encuesta de NBC-The Wall Street Journal muestra a Hillary Clinton con una ventaja de dos dígitos, en tanto 41 por ciento de los electores encuentra los comentarios de Trump “completamente inaceptables”.

Un reciente sondeo de la Universidad de Quinnipiac reveló que las mujeres apoyan a Clinton por un margen de 53 por ciento contra 33 por ciento.

Y pese a que Trump tiene un buen desempeño entre la población obrera blanca, había entre la multitud una cantidad de mujeres profesionales de clase media.

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Los que no abandonan a Trump

Su atractivo como outsider político, sus promesas de crear puestos de trabajo y poner fin a la inmigración ilegal, así como la forma en que desafía la corrección política, han galvanizado a millones de estadunidenses hartos de los políticos de carrera.

A menudo pasan por alto o excusan sus insultos -contra las mujeres, los mexicanos, los musulmanes y los discapacitados- en el marco de la agresiva campaña que polariza al país.

“Estamos realmente excitados”, dijo Kim Herron, de 44 años, de Wyoming, Pensilvania, que trabaja en marketing, mientras estaba en la fila con su novio.

Dijo que admiró el desempeño de Trump en el debate, y destacó como punto alto cuando afirmó que enviaría a Hillary a la cárcel. Desestimó sus lascivas declaraciones sobre las mujeres como “probablemente nada que una mujer o un hombre no haya dicho”.

Defendió sus ataques contra Bill Clinton -a quien Trump acusó de ser “abusivo” con las mujeres- como justos, considerando que podría volver a ocupar la Casa Blanca como primer marido, algo que “no sería bueno”.

Bev Rose, una ama de casa que el año pasado se mudó a Pensilvania con su esposo tras permanecer 13 años en Gran Bretaña, dijo que nada podría disuadirla de votar a Trump.

Y pese a que estimó que el magnate cosechó buenos puntos en el debate del domingo, le preocupa que no pueda ganar la elección dentro de cuatro semanas.

“Cualquier otra persona que hubiera cometido apenas una parte de todo lo que ella (Hillary Clinton) ha hecho estaría presa ahora mismo, y ella se lanza a la Casa Blanca”, algo que “nunca se le debió haber permitido”, se lamentó Rose.

Neil, su marido británico, un ingeniero retirado que luce golilla de seda y gabardina Barbour, consideró que Trump redefinió el republicanismo.

“El GOP (Partido Republicano) parece estar fuera de línea”, estimó apenas horas después de que el titular de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, dijera que no podía “defender” a Trump.

“Mire a la gente aquí hoy, es una corriente tan popular”, consideró mientras señalaba a la enorme cola. “Estoy fuertemente impresionado, es asombroso”.

Con información de: AFP

 

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