El Vaticano ha lanzado un mensaje a la Iglesia mexicana y con él un poco de oxígeno al presidente Enrique Peña Nieto. El papa Francisco ha nombrado cardenal a Carlos Aguiar Retes, un hombre clave en el clero nacional y contrario al ultraconservador primado de México, el cardenal Norberto Rivera, la cabeza más visible de la guerra contra el Gobierno por la propuesta de de avalar constitucionalmente los matrimonios homosexuales en todo el país. Retes, junto a otros 12 cardenales, tendrá la misión de escoger al próximo pontífice.

Todo apunta a que Aguiar Retes será el sucesor de Rivera en el cargo, quien tendrá que jubilarse el próximo año. Pero no hay nada garantizado. El también arzobispo de Tlanepantla (Estado de México) representa todo lo opuesto a la imagen que han dado las altas esferas de la Iglesia mexicana. Su perfil discreto, prudente y sofisticado, es la apuesta del papa Francisco para frenar los aires de grandeza del ala más ultraconservadora, con un corte elitista y cercana al poder, que no le importa hacer ostentación de su riqueza y alejada del pueblo.

Aunque proviene de una sede pequeña, como Tlanepantla, ha sido un actor religioso importante en el país. Fue presidente del episcopado mexicano y del latinoamericano y su nombre ya figuraba entre los candidatos para cardenal. “Cuando fue presidente del episcopado sus relaciones con Rivera fueron muy malas. Rivera proviene de una Iglesia tosca, triunfalista, que quiere incidir en el espacio público de manera agresiva, con declaraciones fuertes, chantajes. Retes es más sofisticado en términos políticos, no es que sean tan diferentes ideológicamente, pero es más audaz para hacer política”, explica Bernardo Barranco, sociólogo mexicano experto en temas de religión.

Sin que este nombramiento suponga la sucesión directa de Norberto Rivera, lo que representa principalmente es el mensaje que manda el Vaticano sobre la jerarquía local. “El Papa está señalando que tiene varias cartas de primer nivel para la sucesión de Rivera, quien ha demostrado ser alguien no muy querido por la capital mexicana, polémico en lo político y al interior de la Iglesia”, añade Barranco.

Durante su visita a México en febrero de este año, el papa Francisco hizo evidente su descontento hacia este tipo de comportamientos de los obispos. Les llegó a decir en la catedral de Ciudad de México, sede del primado de Rivera, que “no se necesitan príncipes” y que “¡si tienen que pelearse, peléense como hombres, a la cara!”. Sobre este reproche del pontífice, Retes opinó en su momento: “No fue un regaño, sino una motivación para trabajar”.

Retes es además un hombre cercano al presidente de México, su arzobispado de Tlanepantla se encuentra en la entidad que Peña Nieto gobernó durante seis años. Y el presidente lo escogió para que lo acompañara a Roma cuando quiso presentarle al papa Benedicto XVI a su futura esposa, Angélica Rivera.

Pese a no parecerse a los miembros de la élite católica mexicana, Aguiar Retes es también un aristócrata. “No destaca por su labor como pastor, sino más bien como príncipe de la Iglesia”, matiza Barranco. Pero su capacidad para lograr acuerdos entre los bastidores de la política, lo convierten en el hombre clave contra la radicalización la Iglesia mexicana.

Con información de El País.

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