París y Estrella añoran los momentos compartidos con sus amigas Niza y Adriana, asesinadas en 2008 y 2009, respectivamente, por ser muxes (homosexual o transgénero), condición que en Juchitán es considerada un don porque los padres creen que el hijo o hija muxe es leal a la familia y no se casarán para cuidar de ellos.

Pero la realidad es otra. En esta región del Istmo de Tehuantepec ser muxe es un estigma que los convierte en víctimas de homofobia y transfobia. En general, los crímenes contra esta minoría son invisibilizados y encubiertos con impunidad.

De acuerdo con la organización Diversidad Sexual, de 2010 a mayo de 2016 se cometieron en Oaxaca más de 120 homicidios de personas no heterosexuales. En tanto, la Red Nacional Católica de Jóvenes por el Derecho a Decidir denunció que en los 14 recientes meses se perpetraron 17 crímenes de odio; 15 en 2015 y dos en 2016, en las regiones de la Costa, el Istmo y los Valles Centrales.

El Observatorio de Personas Trans Asesinadas y la Comisión Ciudadana contra Crímenes de Odio por Homofobia sostiene que México ocupa el segundo lugar mundial con 229 homicidios de este tipo (le precede Brasil, con 802, y le sigue Estados Unidos, con 132).

Antropólogos e historiadores conocen a Juchitán como el “paraísomuxe” por el alto número de transgéneros y homosexuales.

Sin embargo, los muxes viven con temor a una muerte violenta, como pasó con Niza y Adriana. París, la mejor amiga de Niza, relató que ésta apenas tenía 22 años cuando le dieron una golpiza que le causó la muerte.

“Un 28 de abril regresábamos de una fiesta nocturna. Niza se fue con otra amiga, pero a mitad de camino se encontró otros amigos y se fue con ellos.

A la mañana siguiente nos avisaron que estaba tirada en estado crítico sobre una carretera que conduce a Playa Vicente. Fuimos a verla. Aún estaba viva, pero llena de golpes. Apenas se le veían los ojos. Todo su rostro estaba morado. Horas más tarde murió.

Señaló que la familia de París denunció el homicidio, pero luego de tres audiencias el presunto homicida fue liberado sin mayor explicación.

 

Sin empleo, servicios de salud ni reconocimiento

Este sector padece un alto nivel de vulnerabilidad; viven sin reconocimiento a su identidad sexo-genérica, sin acceso a empleo formal, lo cual las obliga al trabajo sexual, y sin servicios de salud acordes a sus necesidades.

Son discriminadas por las dependencias de seguridad pública y procuración de justicia, al igual que por las instituciones que debieran proteger sus derechos humanos, asienta en el reporte.

Estrella también sufrió el asesinato de Adriana, su mejor amiga, en marzo de 2009. No sabe de leyes, pero anhela justicia. Asegura que su amiga murióde la peor manera. El hermano de la víctima y otras personas comentaron a Estrella que el cuerpo fue tirado en un terreno baldío. Tenía múltiples lesiones ocasionadas por golpes con un ladrillo y con una varilla que le clavaron en el estómago en repetidas ocasiones.

Cuentan que la noche en que Adriana fue asesinada subió a un auto negro, del que después fue arrojada. Lo único que nos queda claro es que han pasado siete años de su muerte y el caso sigue sin resolverse, refiere Estrella.

Tras las muertes de Niza y Adriana, agrupaciones de muxes en Juchitán, encabezadas por Amaranta Gómez Regalado, Felina Santiago (de Auténticas Intrépidas Buscadoras del Peligro) y Judith López Saynes y Jocelyn Vázquez (de Gunaxhii Guendanabani) exigieron justicia.

Manifestaron que permitir la impunidad en estos casos genera un ambiente de miedo e incertidumbre y refleja el odio social contra la comunidad lésbica, gay, transexual y bisexual.

Los homicidios de Adriana y Niza están presentes en la memoria de los muxes, al igual que otros perpetrados en 2015 y 2016. A Víctor Corona le arrojaron un tabique a la cabeza; a Andy la mataron con arma blanca en su negocio, y a Víctor Mechu en un supuesto asalto.

A insistencia de la comunidad muxe, hace seis años el ayuntamiento de Juchitán creó la dirección de políticas públicas para la diversidad sexual, actualmente a cargo de Enrique Godínez y de Biniza Carrillo Méndez, codirectora. Es la única institución de su tipo en Oaxaca.

En 2014 se creó la Fiscalía Especializada en Delitos de Odio por Homofobia que, para los muxes, es una oficina gris que no da resultados.

Biniza Carrillo destaca: Seguimos teniendo un sistema de justicia patriarcal, sexista y arcaico. De nada sirve tener múltiples fiscalías si persiste la homofobia. Por ello exigimos se reconozca que existen la transfobia y lesbofobia”.

Con información de La Jornada

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