Publicada el 06-10-2016 (13:31:59)

La promesa de Donald Trump de traer de vuelta a Estados Unidos los empleos deslocalizados en China sería una meta difícil de alcanzar, visto que incluso la firma de ese país que produce la línea de zapatos de su hija está trasladando su producción a África.

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El candidato republicano a la Casa Blanca acusa regularmente a China de haber “robado” empleos a Estados Unidos. Pero incluso su familia se beneficia de los reducidos costos de la mano de obra china para subcontratar productos a su nombre.

Volver a localizar estos empleos en Estados Unidos es muy improbable, explicó Zhang Huarong, presidente del gran fabricante de zapatos Huajian, que trabaja con Ivanka Trump, hija del magnate.

Las factorías chinas enfrentan a la vez una ruda competencia a nivel internacional. “Algunos industriales ya no llegan a sobrevivir en China”, comentó Zhang en su planta de Dongguan.

En los últimos años, Zhang produjo unos 100 mil pares de zapatos para la marca de Ivanka Trump. En agosto cumplió con un encargo de 20 mil sandalias de tacones altos, justo después del discurso de Trump en la convención republicana en el que se comprometió a traer a Estados Unidos los empleos “perdidos”.

Si llega a la Casa Blanca, Trump promete imponer derechos aduaneros prohibitivos, de 45 por ciento, para los bienes fabricados en China. Con una eficacia incierta: Huajian forma parte del número creciente de empresas chinas que trasladan sus producciones al sudeste asiático o a África.

En 2011, Zhang Huarong abrió su primera fábrica en Etiopía. Cuatro años después está construyendo allí un complejo industrial colosal, con una inversión de mil millones de dólares.

“Mi objetivo es crear 30 mil empleos en Etiopía para 2020, con exportaciones que totalicen entre mil y mil 500 millones de dólares”, precisó.

Los empleos manufactureros poco calificados abandonan el mercado chino por el aumento de los costos laborales, “aunque estos sean muy inferiores al salario mínimo estadunidense”, observó Christopher Balding, profesor en la universidad de Pekín.

‘El peor lugar para producir’

El equipo de campaña del candidato republicano no respondió a las preguntas, ni tampoco lo hizo la empresa de Ivanka Trump. Pero sus zapatos son sólo una pequeña parte de los mil 200 cargamentos de productos de la “marca Trump” transportados desde China y Hong Kong hacia Estados Unidos en los últimos diez años, según las estadísticas estadunidenses analizadas por el comité anti-Trump Our Principles PAC.

El año pasado, Trump defendió la decisión familiar de fabricar zapatos, camisas y corbatas en China. “Es muy, muy difícil producir lo que sea del textil” en Estados Unidos, había lamentado en una entrevista con la CNN.

Zhang Huarong asiente: “Estados Unidos es el peor lugar para fabricar zapatos”.

Las firmas estadunidenses podrían trasladar parte de su producción susceptible de ser automatizada a Estados Unidos, pero la industria textil requiere también un trabajo a mano, para lo que se necesita una mano de obra más barata, explicó Zhang.

En su planta, que emplea a 15 mil personas, un obrero de 20 años, Cao Jian, confió que estaba satisfecho con su ingreso mensual de tres mil 200 yuanes (unos 480 dólares).

Pero en China, las reivindicaciones se intensifican. Las manifestaciones de trabajadores aumentaron 19 por ciento en los ocho primeros meses de 2016, con mil 867 huelgas registradas, según la asociación China Labor Bulletin, con sede en Hong Kong.

Las empresas enfrentan una desaceleración de la demanda y la exigencia de sueldos más elevados. Pero por el salario de un operario chino, Huajian puede contratar a cinco en Etiopía, destacó Zhang.

Es por ello que su grupo construye en Addis Abeba “una ciudad industrial” en forma de zapato, con factorías, dormitorios comunes, hotel y hospital, rodeados de una réplica de la Gran Muralla.

Con información de: AFP

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