Perdonar, esa es la palabra que buscan los habitantes de Anderson, Carolina del Sur, conmovidos por la muerte de Jacob Hall, un pequeño de 6 años que no sobrevivió a un tiroteo en su escuela primaria, la Townville Elemetary School.

El pueblo de Anderson, en Carolina del Sur, se devastó por la tragedia y a manera de protesta por los frecuentes ataques con armas de fuego, decidieron vestirse el 5 de octubre, día del funeral de Jacob, todos como superhéroes.

La Liga de la Justicia en pleno, en la despedida de una víctima inocente más, de este ‘drama nacional’, como lo ha calificado el presidente Barack Obama.

Así, doctores, policías, bomberos, miembros del ejercito, estudiantes, cocineros, todos, todo Anderson se unió a la pena y lo compartió en redes sociales bajo el hasthag #TownvilleStrong y la encarecida petición de orar por Jacob.

Perdonar al joven que lo mató, eso es lo que pide el reverendo David Blizzard; eso es lo que haría Jacob, un niño admirador en extremo de los superhéroes, siempre en la lucha por el bien.

 

TENTACIÓN POR EL PLOMO

La historia es terrible, como las otras 195 tragedias que tienen igual número de escuelas en Estados Unidos, sacudidas por atentados con armas de fuego, desde 2013.

El miércoles 28 de septiembre, un adolescente mató a su padre en su casa, para luego dirigirse a una escuela primaria cercana, donde hirió de bala a dos estudiantes y a una maestra.

El joven fue aprehendido en cuestión de minutos tras los disparos, en este poblado rural ubicado a unos 177 kilómetros al noreste de Atlanta. Uno de los alumnos, Jacob hall, recibió un balazo en una pierna y el otro en un pie, dijo el capitán Garland Major, de la policía del condado Anderson.

Los dos alumnos, varones. La maestra fue herida en un hombro.

Joanne Avery, supervisora del cuarto distrito escolar del condado Anderson, narró que aunque la maestra fue herida en el hombro, pudo cerrar la puerta, y formar una barricada.

“Si él hubiera entrado a la escuela, habría sido un escenario diferente”, dijo.

La maestra que escuchó el primer disparo pudo hacer entrar a los estudiantes dentro de la escuela, agregó Avery.

Antes de efectuar los disparos en la primaria Townville alrededor de la 13:45, el adolescente mató a balazos a su padre de 47 años, Jeffrey Osborne, en su casa a unos 3 kilómetros de la escuela, indicaron las autoridades.

“Estamos desolados por este acto de violencia sin sentido”, dijo Avery. Se cancelaron las clases el resto de la semana.

El adolescente, llorando y enojado, llamó al teléfono celular de su abuela a la 1:44 p.m., dijo Greg Shore, forense del condado Anderson. Los abuelos no podían entender qué estaba pasando, así que acudieron a su casa, que se encuentra a sólo 100 metros de distancia. Cuando llegaron, hallaron a Osborne baleado y se percataron de que su nieto no estaba allí.

El jefe policial John Skipper dijo que el agresor llegó al estacionamiento de la escuela e inmediatamente comenzó a disparar al salir del vehículo y desplazarse hacia las instalaciones.

Sin embargo, nunca ingresó a la escuela, y fue capturado por el bombero Jamie Brock, veterano de 30 años del Departamento de Bomberos Voluntarios de Townville, de acuerdo con la teniente policial Sheila Cole, del condado Anderson. Sin embargo, huyó de los reflectores.

“Quiere seguir humilde y discreto sobre ello”, porque cree “que no hizo nada que no hubiera hecho cualquier otro de los bomberos voluntarios”, dijo Scott Stoller, del servicio de emergencias del condado.

Sin embargo, afirmó Stoller, “Brock es desde luego un héroe”.

Las autoridades no dieron a conocer la edad del adolescente en una conferencia de prensa el miércoles por la tarde, y Cole dijo no tener el dato de su edad. El periódico Anderson Independent-Mail citó a Keith Smith, subjefe policial del condado Anderson, quien informó que el adolescente tiene 14 años y podría recibir cargos como menor de edad.

La policía no dio una explicación sobre el móvil del ataque. Dijeron desconocer si el agresor iba tras los dos estudiantes y la maestra. El jefe policial aseguró que el adolescente recibía clases privadas en su casa.

“Esta es una zona rural”, comentó Brandi Pierce, madre de un alumno de sexto grado, a The Associated Press al tiempo que rompía en llanto. “Este tipo de cosas no pasan en áreas rurales. Simplemente no existen aquí”.

Uno de los estudiantes y la maestra fueron dados de alta del hospital el miércoles por la noche, dijo Juana Slade, portavoz de AnMed Health. Sandy Dees, portavoz del Sistema de Salud de la ciudad de Greenville.

Pero el otro alumno, Jacob Hall, seguía en estado crítico.

 

DOBLE SACUDIDA FAMILIAR

 

No solo hay pesar en las familias de las víctimas.

La madre de un adolescente acusado de matar a su padre y de herir a dos alumnos y una maestra en una escuela de South Carolina declaró el jueves que la familia está “atónita y acongojada” por el suceso.

Tiffney Osborne expresó que “no podemos expresar la desolación que sentimos ante la pérdida de nuestro amado Jeff”, según una declaración entregada a los medios por el padre James South.

Imágenes de televisión mostraron a agentes llenando la escuela tras conocerse que había un tirador en activo. Algunos subieron al tejado mientras otros recorrían el edificio. Los alumnos fueron evacuados en autobuses a una iglesia cercana escoltados por policías.

IMPÁVIDO ANTE LA LEY

 

El menor causante del atentado, acudió a tribunales, donde se le acusó del ataque.

No mostró ninguna emoción al entrar a la Corte vistiendo el uniforme amarillo de presidiario. No estaba esposado ni traía grilletes en los pies.

Su abogado, Frank Epps, notó que el chico dio una declaración a las autoridades y pidió que los investigadores no lo interroguen de nuevo sin que él esté para representarlo. El juez accedió y ordenó, simplemente, que el adolescente fuera encarcelado. La madre del muchacho estuvo en la primera fila durante la audiencia y salió de la sala llorando y apoyándose en otra mujer.

Las autoridades no han divulgado el móvil del jovencito, pero está acusado como de asesinato y tres cargos de intento de asesinato. Según el expediente, mató a su padre de 47 años en su casa, antes de conducir una pickup a la primaria Townville, de acuerdo con las autoridades.

El chico, quien tiene la suficiente edad como para solicitar una licencia de manejar, solo tuvo que dar dos vueltas al auto para llegar al plantel, donde estrelló la camioneta, salió y comenzó a disparar durante la hora del recreo.

 

ADIÓS, JACOB

Jacob Hall no resistió conectado a una máquina de respiración artificial. El pequeño de seis años de edad, tuvo un grave daño cerebral debido a la cantidad de sangre que perdió tras recibir un impacto de bala en la pierna.

Falleció el sábado a la una de la tarde, en el Greenville Memorial donde estaba acompañado de su familia desde el momento del tiroteo.

“Jacob iba a hacer grandes cosas y debido a un crimen sin sentido cuyo por qué tal vez nunca nadie sabrá, esa pequeña vida fue segada muy joven”, había dicho su tía abuela Rebecca Hunnicutt al canal WYFF antes del fallecimiento del chico. “Jacob es uno de esos chicos que uno juraría estaba esculpido en queso. Es muy hermoso por dentro como por fuera”.

Sí, los superhéroes, La Liga de la Justicia en pleno, visitaron el pueblo de Jacob el día de su despedida, con esta inusual manera de exigir que acabe la violencia sin sentido en colegios estadunidenses.

Requiem por Jacob.

 

 

Batman y Robin, desolados.

 

 

Con información de Excélsior.

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