Los ministros de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación pospusieron para su próxima sesión el análisis del amparo promovido por la llamada Iglesia Nativa Americana de México, que usa al peyote con fines religiosos, y que busca constituirse como una asociación religiosa.

Durante la sesión pública de este miércoles, la ponencia del ministro Jorge Mario Pardo Rebolledo anunció que el amparo registrado con el número 267/2016 quedaba “en lista”, por lo que se reprogramó su discusión para los próximos días.

A la sesión de la Sala del Alto Tribunal acudieron las principales representantes de la Iglesia Nativa Americana de México, Yolanda Palomares y Victoria Cruz, así como sus abogados, Cynthia Espínola y Raúl Aldama.

Tras concluir la sesión, la defensa confió en que, con la recalendarización de su amparo, los cinco integrantes de la Primera Sala reflexionen sobre la importancia de su petición y analicen con mayor detenimiento y profundidad el proyecto impulsado por el ministro Pardo Rebolledo.

En su proyecto de sentencia Jorge Pardo propone amparar a la Iglesia Nativa Americana de México, luego de que la Secretaría de Gobernación se negara a concederle el registro como asociación religiosa.

En junio de 2012, la Iglesia Nativa Americana de México solicitó ante la Segob el registro constitutivo como asociación religiosa, pero debido a que en los estatutos que la rigen internamente se establecen ciertas referencias al uso de plantas tradicionales como el peyote y partes de animales en sus ceremonias religiosas, la Dirección de Registro y Certificaciones solicitó opinión sobre esta problemática a la Secretaría de Salud, al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, a la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas y la PGR.

Tras revisar las opiniones de dichas instituciones, se emitió resolución definitiva el 24 de abril de 2013, en la cual estimó improcedente la solicitud de registro constitutivo como asociación religiosa de esa iglesia.

Los principales argumentos fueron que los solicitantes no acreditaron con suficiencia que la agrupación se hubiese ocupado preponderantemente de la práctica, propagación o instrucción de una doctrina o cuerpo de creencias religiosas, hubiese realizado actividades religiosas de culto público de manera ininterrumpida por más de cinco años y que contara con notorio arraigo entre la población.

Con información de Excélsior.

Compartir

Dejar respuesta