Publicada el 01-10-2016 (09:00:24)

El crimen organizado asestó un duro golpe al Ejército Mexicano en Sinaloa, lo que no había ocurrido desde la primavera del 2015, pues cinco elementos del Ejército fueron asesinados y 10 quedaron heridos durante una emboscada para recuperar a un miembro del Cártel de Sinaloa, ahora encabezado por los hijos de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo.

Para Julio Óscar Ortiz Vega, El Kevin, el jueves tendría noche larga pues poco antes de que se pusiera el sol formó parte de un grupo armado que se enfrentó a personal militar en el poblado de Bacacoragua, en el municipio de Badiraguato, Sinaloa.

Poco importa si es miembro de los hermanos Beltrán Leyva o es afín a los hijos de Joaquín Guzmán Loera, logró sobrevivir tan solo para ser recogido pasada la medianoche por miembros del Ejército.

Ortiz Vega llegó en calidad de detenido a la cabecera municipal para recibir la atención médica. La unidad militar arribó aproximadamente dos horas después del arresto no solo para entregar las armas decomisadas, que habían sido abandonadas tras el duelo, sino también para armar con celeridad un operativo de traslado, según Sedena.

Ya que es una ruta vigilada por los hijos de El Chapo, integrantes del crimen organizado vigilaron las maniobras de los militares hasta encontrar un momento oportuno de iniciar un ataque y recobrar a El Kevin, quien presuntamente es primo de El Chapo Guzmán mientras que otras versiones afirman que podría tratarse Aureliano Guzmán Loera, El Guano, quien actualmente está al frente del cártel.

En una ambulancia de Cruz Roja, escoltada por dos vehículos castrenses tipo Hummer, llevaron al herido hasta la capital sinaloense durante la madrugada. Según Alfredo Duarte Mujica, comandante de la Tercera Región Militar, “la intención de traslado a esas horas era que se salvaguardara la vida del detenido, por eso ese movimiento nocturno para su atención”.

Alrededor de las 3:00 horas, el convoy con 17 hombres circulaba frente al fraccionamiento Espacios Barcelona, por el acceso norte de Culiacán, en la carretera México 15, y ahí terminó su trayecto puesto que al menos 10 vehículos ya lo esperaban.

Antes de que siquiera los militares se desplegaran, los sicarios abrieron fuego con fusiles calibre 50, conocidos como Barret, AK-47 y AR-15, metralletas y granadas. Cuatro uniformados murieron antes de responder a la agresión.

Tres de los cuerpos sobre el pavimento evidencian que tuvieron poco tiempo para bajar de sus unidades. Otro más cerca de la acera señala que el resto intentó ponerse bajo resguardo.

Luego de protegerse, la unidad militar respondió el ataque con los rifles automáticos que portaban y aun cuando diez resultaron heridos. No solo no tuvieron oportunidad de pedir refuerzos sino que se quedaron sin oportunidad de emprender la huida cuando dos unidades del Ejército comenzaron a arder. Sin embargo, lograron inhabilitar una camioneta Chevrolet, color blanco, del bando opuesto.

Los militares mantuvieron el intercambio de balas hasta que la posición del grupo armado y su armamento les permitieron tomar al herido y a la ambulancia, y huir.

El comandante aseguró que “estos grupos actuaron de forma premeditada, cobarde y alevosa, llevando a cabo la acción con armas de fuego, con granadas, ante las cuales nosotros, de acuerdo a la proporcionalidad de la fuerza, únicamente se cuentan con armas automáticas”.

Cuando por fin el Grupo de Coordinación Operativo de Sinaloa llegó en auxilio del equipo castrense, encontraron a solo dos ilesos. Un militar más murió en un hospital y tres necesitaron cirugía inmediata pues estaban muy graves.

Por su parte, el lesionado de la ambulancia, Ortiz Vega, El Guano o EL Kevin, logró salir avante de dos enfrentamientos e incorporarse a su célula criminal, aunque “no tenemos la certeza de los grupos, es muy probable que sean los hijos de El Chapo” señaló Duarte Mujica. Todavía al herido le quedaba algunas horas de oscuridad, tiempo para la huida pero, como se dice, la noche es joven.

Antecedentes

Lucha entre cárteles

El rescate de El Kevin de la custodia del Ejército Mexicano por parte de hombres armados es un episodio de la lucha entre el cártel de los Beltrán Leyva y los hijos de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, por el bastión de Huixiopa, que comenzó en junio.

Hace cuatro meses, hombres de Aureliano Guzmán Loera, El Guano, tomaron por asalto el pueblo serrano. Se dice que a los vecinos se les dio minutos de tolerancia para que se refugiaran en poblados aleñados.

Tras un enfrentamiento de horas con un grupo de los Beltrán, liderado por Alfredo Beltrán Guzmán, El Mochomito, el suelo que vio nacer al legendario narco Juan José Esparragoza Moreno, El Azul, ya era suyo.

El cártel no solo se quedó sin plaza sino también sin centro de operaciones estratégico pues está en pleno Triángulo Dorado, casi en los límites de Chihuahua y Durango. Mientras que la gente de La Tuna, tierra de El Chapo Guzmán, se había hecho de una ruta directa que va desde la cabecera municipal de Badiraguato, que está a tres horas de distancia de la sindicatura de Huixiopa y pasa por Bacacoragua, lugar donde termina el asfalto e inicia la terracería.

No por ello dejó de ser zona caliente así que el pasado fin de semana el general Moisés Melo García, coordinador estatal de Seguridad, había adelantado que se instalaría una base militar en Huixiopa para “seguridad de los residentes”. Sin embargo, el arribo militar llegó tarde.

Con información de: Crónica

 

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