Doña Herminia Cisneros Hernández, madre de cuatro hijos, acudió a la casa de empeño y dejó en “prenda” un par de pendientes de oro –regaló de su abuela de hace 30 años-, para tener dinero e inscribir a sus hijos en la escuela.

Vive en una de las colonias más pobres de Tuxtla Gutiérrez, Kilómetro 4 en la zona norte oriente de Tuxtla Gutiérrez.

El único sustento es el que lleva su esposo que trabaja en la central de abastos de cargador y gana mil 500 pesos quincenales.

El mayor de sus cuatro hijos cuenta con 15 años y estudia el segundo año de secundaria, el segundo y tercer hijo cursan el tercero y sexto grado de primaria, el más pequeño el preescolar, por lo que para inscribir a sus cuatro hijos tuvo que reunir 2 mil 200 pesos.

Se confió porque maestros de la CNTE anunciaron que no se cobrarían las inscripciones, sin embargo… nos mintieron dijo Herminia Cisneros Hernández.

Con información de Excélsior.

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