En días pasados se suscitaron una serie de especulaciones acerca de la posible visita de la Sra. Hillary Clinton a México, como parte de un esfuerzo de acercamiento a los candidatos presidenciales en Estados Unidos por parte del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.

Parte de esas especulaciones tendían a confirmar que la Sra. Clinton visitaría México. Más recientemente, al haber desmentido su equipo esa posibilidad se mencionó la opción de una reunión en Nueva York con motivo de la 71° Sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Esta mañana, tanto el equipo de la Sra. Clinton como la Presidencia de la República confirmaron que dicha entrevista no se llevará a cabo (la segunda) y que en efecto, nunca estuvo considerada (la primera).

En forma especial y en exclusiva para The Huffington Post México, la Sra. Hillary Clinton accedió a responder personalmente a una serie de preguntas que a continuación compartimos. Hasta estos momentos esta ha sido la mejor y más directa oportunidad para conocer sus planes y consideraciones de relevancia para la política que seguirá hacia nuestro país, y para los millones de mexicanos que viven en Estados Unidos, si triunfa el 8 de noviembre.

¿Cuál es su relación personal y profesional con México y América Latina?

Desde 1972 he visitado México varias veces por vacaciones o por cuestiones de trabajo. De hecho, ¡Bill y yo pasamos parte de nuestra luna de miel en Acapulco en 1975! Durante mis visitas oficiales a América Latina como Primera Dama establecí relaciones personales muy fuertes con los líderes de la región. Como secretaria de Estado visité México cinco veces y realicé docenas de viajes a diferentes países de Latinoamérica. Gracias a estas relaciones pudimos empezar la Alianza para Energía y Clima de las Américas y creamos estrategias regionales para combatir a los cárteles de drogas internacionales y la violencia entre pandillas.

Si se trabaja bien, existe un enorme potencial en nuestra relación con México. No sólo compartimos una frontera de 3 mil 200 km, nuestras economías y nuestras culturas están muy integradas. Y las décadas de migración han fortalecido nuestros lazos familiares. Yo he visto desde la primera fila como funcionarios locales, estatales y federales de ambos países trabajan todos los días por la seguridad en la frontera y por la seguridad de ciudadanos norteamericanos y mexicanos en lo que se refiere a los desastres naturales, las amenazas a la salud pública y al crimen.

Obviamente tenemos que hacer muchas cosas para enfrentar los retos que se nos presentan, incluida la pobreza, la creciente violencia, los abusos a los derechos humanos, la corrupción y la migración. Como presidenta yo trabajaría muy de cerca con nuestros socios en México y América Latina para llevar a la región a buscar soluciones mediante una relación basada en el respeto mutuo.

¿Hay mexicoamericanos en su principal grupo de colaboradores? ¿Nos podría explicar qué experiencia o perspectiva aportan a las elecciones presidenciales de EU de 2016?

Estoy muy orgullosa de poder decir que para Estados Unidos Hillary refleja la diversidad de nuestro país. Más de 50% de nuestro staff está formado por mujeres y casi una tercera parte de nuestra gente es de color, números que van a la par de las estadísticas nacionales. Creo que esta es una buena indicación de lo que sería la fuerza de trabajo federal bajo la administración Clinton-Kaine.

Los mexicoamericanos desempeñan un papel muy importante en todos los niveles de esta campaña. Mi tesorero es José Villarreal, Amanda Rentería es nuestra directora de política nacional, Carlos Sánchez es el subdirector de política. Ellos contribuyen con su gran experiencia en la campaña por su trabajo en el sector privado, y en el Capitolio. Jorge Silva, nuestro director de medios hispanos, y Cristóbal Alex, nuestro subdirector nacional de vinculación electoral trabajan muy duro para establecer relaciones con los votantes hasta el día de la elección. Y estos son sólo algunos de los muchos mexicoamericanos que participan en esta campaña. Me siento muy afortunada por tenerlos trabajando conmigo.

¿Cómo ve el panorama para los próximos diez años con nuestros aliados latinos y vecinos, en lo que se refiere al comercio y a la seguridad?

Con mucha frecuencia miramos hacia el este y al oeste, pero no miramos hacia el sur. Ninguna otra región del mundo es tan importante para la prosperidad y la seguridad a largo plazo que América Latina. Y ninguna otra región está mejor posicionada para surgir como una nueva fuerza de paz mundial y progreso. Los fuertes lazos entre Estados Unidos y nuestros socios de las Américas son una de nuestras ventajas competitivas en el siglo 21.

Tenemos más en común con América Latina que sólo nuestra cercanía. Compartimos valores, intereses y herencias. Nuestras economías, nuestras comunidades, e incluso nuestras familias están entrelazadas. Así es que, en lugar de construir un muro, deberíamos construir una nueva era de sociedad y prosperidad.

Para llegar a eso tenemos que establecer objetivos comunes y trabajar juntos hacia ellos. Tenemos que ayudar a nuestros socios y amigos en América Latina a enfrentar problemas constantes como la pobreza, la violencia, los abusos a los derechos humanos, la corrupción y la migración. Y tenemos que empezar trabajando con nuestras comunidades latinoamericanas aquí en los Estados Unidos, para ayudar a fortalecer nuestras relaciones en toda la región.

¿Qué clase de ayuda esperaría de sus socios en México para crear una reforma de migración duradera?

Estados Unidos es un país de inmigrantes y tenemos que tratar a aquellos que llegan a nuestro país con dignidad y respeto. Es por eso que no podemos dejar que pase más tiempo para proponer una amplia reforma migratoria. En mis primeros 100 días como presidenta presentaré ante el Congreso un proyecto de ley que incluya una ruta hacia la ciudadanía, que desatore el retraso en las visas familiares, y que fortalezca nuestra economía. Una reforma amplia atraerá a millones de trabajadores hacia la economía formal y pagarán impuestos y competirán en un terreno más equitativo. También protegerá nuestra frontera de una más humana, lo cual beneficiará a ambas naciones ya que se podría frenar el flujo de armas hacia México, y los refugiados que busquen asilo en EU tendrían una mayor posibilidad de contar sus historias.

Tenemos que hacer todo lo legalmente posible para que las familias estén juntas. Así es que si peleamos por una reforma también tenemos que defender y expandir el DACA (Programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia) del DAPA (Programa de Acción Diferida para Padres de Ciudadanos Estadunidenses y Residentes Legales Permanentes).

Lo que pasa a nuestros vecinos nos importa, tanto para nuestra seguridad como para nuestra prosperidad. Tenemos que recordar qué tanto nos beneficiamos del éxito de México, y qué tanto se beneficiaría México del nuestro si enfrentamos estos retos comunes.

Un México fuerte significa comunidades estadunidenses más fuertes, una economía norteamericana más fuerte, y debido a la relación entre nuestros pueblos, una sociedad más vibrante. Para conseguir esta realidad, Los líderes de México necesitan tomar medidas para apoyar la reforma económica, fortalecer las leyes y restablecer los sentimientos de seguridad y confianza en nuestro gobierno. Si seguimos trabajando en estos retos lograremos que América del Norte sea la región más dinámica, segura, y próspera del mundo.

¿Cuál fue su mayor lección de las elecciones presidenciales de EU en 2008?

La campaña de 2008 fue difícil, pero doy gracias por todo lo que aprendí. Uno de mis mayores logros fue el de aprender a tomar las críticas en serio, pero no de manera personal.

Me he enfrentado a fuertes críticas toda mi vida y durante toda mi carrera. E incluso al enfrentar la derrota tenía que recordar en primer lugar el por qué estaba en esa elección. Tenía que pensar en la gente por la que estaba peleando, y esa gente es por la misma por la que estoy peleando en mi campaña actual.

Todo lo que aprendí en 2008 me hizo mejor candidata para esta campaña. Y esto es bueno porque las apuestas en esta campaña presidencial son más altas que nunca. Mi equipo y yo mejoramos nuestra estrategia y estamos enfocados en ganar cada uno de nuestros votos. Y lo más importante es que mantenemos los ideales que han sido siempre el eje de mi carrera: que cada niño de nuestro país pueda alcanzar el potencial que dios le otorgó.

¿Cuál es el plan de su campaña para ganar el voto de los jóvenes latinos e hispanos?

No estoy dando a nadie ni nada por sentado en esta elección y sé que tendré que trabajar duro para ganar el voto de cada persona. Los jóvenes latinos son una parte creciente y vibrante de nuestra democracia. Como parte de una de los grupos que más crecen en los Estados Unidos, los latinos van a jugar un rol todavía más grande en la manera en que determinamos la dirección que nuestro país tomará los próximos años.

Por eso mi campaña ha reforzado nuestros esfuerzos para atraer, energizar y movilizar a los latinos millennials que pueden votar. Quiero que cada joven latino sepa que estoy comprometida a crear un futuro sin deudas para los graduados universitarios, que atacaré el cambio climático y fortaleceré nuestras inversiones en trabajos bien remunerados.

En las siguientes semanas continuaré con mis compromisos de conocer a los latinos jóvenes en cualquier lugar que estén y escucharé de ellos sobre los retos que enfrentan y las prioridades que se han trazado.

¿Hay algún latino o estadunidense de origen hispano que usted vea destacar, un héroe o alguien cuya obra y carrera admire en particular?

Las contribuciones de los latinos y los estadunidenses de origen hispano a nuestra nación son incontables e inimitables. Dos de mis héroes en los que ahora puedo pensar son César y Hélen Chávez. Ellos pasaron sus vidas luchando para que los trabajadores agrícolas recibieran salarios justos y los beneficios que merecían. Y es realmente su incansable determinación a la cara de incontables obstáculos lo que me ha inspirado y que ha ayudado a incontables trabajadores a exigir también su derecho de ser tratados con respeto y dignidad. Me enorgullece contar con el apoyo de Dolores Huerta, compañera de César y Hélen en su movimiento, así como otra incansable luchadora por los derechos de los trabajadores y los inmigrantes.

También siento enorme respeto y admiración por DREAMers como Astrid Silva y Juan Salazar, a quienes he conocido a lo largo de mi campaña. Uno de mis primeros eventos de campaña fue una mesa redonda con DREAMers. Estos jóvenes no quieren seguir viviendo en secreto. Al contrario, han salido al público y se han presentado como indocumentados. Eso no sólo es valiente, sino que es un auténtico legado de su fe en el Sueño Americano. Gente como Astrid y Juan me recuerdan que nunca debemos parar en nuestra lucha por una reforma integral de inmigración.

Usted tuvo un momento muy especial y algo difícil con la hija de dos inmigrantes indocumentados que temían que sus padres fueran deportados. Usted la abrazó y le aseguró que todo saldría bien. ¿Tiene usted un mensaje para el resto de las familias de indocumentados, aquellos que son ciudadanos de los EU, pero cuyos padres podrían no serlo?

Conocer a Karla fue un momento muy poderoso y sus palabras se han quedado conmigo toda la campaña. Cuando me dijo que temía que deportaran a sus padres yo le dije que dejara que yo me preocupara con ello. Después de todo, Karla debería estar preocupada por terminar sus tareas y conocer amigos en su nueva clase y no porque le arrebataran a sus padres.

Muchos niños en los EU van a la escuela en la mañana con la preocupación de que sus padres no estarán en casa cuando regresen. En lugar de separar a estas familias inmigrantes trabajadoras y respetuosas de la ley que han venido a enriquecer a los EU por años, yo trabajaré para mantener a estas familias juntas y asegurar la aplicación de un sistema de inmigración más humano, enfocado en gente violenta y peligrosa.

No seríamos el país que hoy lo somos sin la generación de inmigrantes que han hecho sus vidas aquí. Los EU fueron construidos por inmigrantes y nuestra economía depende de ellos. Nuestro futuro siempre será escrito en parte por los inmigrantes y no quiero que nadie se olvide de ello.

¿Tiene planes de nombrar a algún mexicano-americano en su gabinete?

Creo firmemente que todos los estadunidenses, incluyendo los mexicoamericanos, deben estar representados en los más altos niveles del gobierno. Las comunidades de color a veces han sido expulsadas de servir en carreras de servicio público. Y eso no está bien, y tampoco es inteligente.

Hay casi 35 millones de estadunidenses de herencia mexicana en los EU y sus opiniones y necesidades deben estar representadas a nivel federal. Por eso trabajaré para nominar a mexicoamericanos en posiciones clave de las agencias federales y conformar un gobierno que cuide a la gente que representa.

Por años he trabajado para garantizar que los estadunidenses de todas las razas, grupos étnicos y descendencias consigan que se escuchen sus voces. Como secretaria de Estado mi principal prioridad fue que el Departamento de Estado reflejara la diversidad del pueblo estadunidense, así como sucede dentro de mi equipo de campaña. Y como presidente, tendré el mismo compromiso de la diversidad en mi administración.

 

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