Publicada el 14-09-2016 (16:30:55)

Ciudad de México. Esta mañana regresó al país Eduardo Ávila, campeón paralímpico de judo (- de 81 kilogramos), quien cumplió con creces el compromiso que se había impuesto antes de viajar a la justa brasileña.

Recibido en la terminal aérea por sus ruidosos familiares y amigos, el competidor con debilidad visual mostró con orgullo, colgada en el cuello, la presea que lo acredita como el mejor de su división en la competencia cuatrienal adaptada.

Recordó que al terminar el combate con el que había asegurado la medalla de plata, “ya no quería disputar la final contra el coreano (Jungmin Lee), pero mi sicóloga me dijo que ‘un guerrero no se rinde’ y eso me dio los arrestos necesarios para decir ‘quiero el oro'”, que a la postre obtuvo.

Ávila Sánchez comentó haberse sacado “la espinita del bronce de Londres 2012, porque la verdad es que pensé que había trabajado muy muy fuerte para darme por vencido en ese momento (quejado por una lesión en la pierna izquierda). Quería escuchar el Himno Nacional, una sensación indescriptible cuando lo tocan, y más porque fue con tu esfuerzo que lo provocaste”, terminó con una amplia sonrisa de felicidad.

Con información de La Jornada.

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