Integrantes del Banco de México externaron preocupaciones por el déficit de cuenta corriente y las finanzas públicas en la última junta de política monetaria.
El aumento en el déficit, según un miembro de la Junta de Gobierno, “pudiera propiciar presiones adicionales sobre el tipo de cambio, y esto, a su vez, podría afectar el proceso de formación de precios en la economía”, de acuerdo con las minutas de la entidad.
De finales de 2012 al primer trimestre de 2016, el déficit de cuenta corriente ha pasado de ser 1.4 por ciento como proporción del PIB a 2.7 por ciento.
Un miembro del Banxico consideró un riesgo el aumento en el déficit de cuenta corriente, ya que la estructura del financiamiento es “endeble”, debido a que depende, en cierta medida, de flujos de capital a corto plazo, en un contexto de políticas monetarias acomodaticias en las economías avanzadas y de continuos episodios de mayor aversión al riesgo que pudieran afectar los flujos hacia las economías emergentes.
“No obstante, aclaró que la cuenta corriente todavía no se encuentra en niveles que pudieran preocupar excesivamente”.
Otro integrante destacó que las perspectivas de bajos precios del petróleo y las posibles reducciones adicionales en la extracción
de petróleo podrían exacerbar el deterioro de la cuenta corriente.
“En este sentido, la mayoría de los miembros de la Junta mostró preocupación por el nivel actual del déficit”.
En la junta también se destacó que para mantener la viabilidad del financiamiento de cuenta corriente y enfrentar el entorno internacional adverso, es necesario continuar con el ajuste macroeconómico, mantener fundamentos económicos sólidos y continuar implementando las reformas estructurales.
“Un miembro añadió que también es indispensable estar preparados para implementar acciones adicionales en materia financiera y estructural, en la medida en que las circunstancias lo requieran. Otro
miembro notó que esto le permitirá a México diferenciarse de los demás países emergentes”.
En cuanto a las finanzas públicas, “la mayoría advirtió que dada la incertidumbre externa y el desempeño durante los últimos años de los requerimientos financieros del sector público, serían deseables acciones adicionales de consolidación en las finanzas públicas, tal como procurar un superávit primario a partir de 2017 a 2.7 por ciento”.
La Junta de Gobierno del Banco Central se reunió el pasado 30 de junio, donde decidió elevar la tasa de interés en 50 puntos base a 4.25 por ciento.
La Junta está compuesta por el gobernador, Agustín Carstens, y los subgobernadores Roberto del Cueto, Javier Guzmán, Manuel Ramos, y Manuel Sánchez.

Con información de El Financiero

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