Theresa May, hasta ahora ministra de Interior del Gobierno británico, acaba de ser nombrada por la Reina Isabel nueva primera ministra del país, en sustitución de David Cameron.
May, de 59 años, es la segunda mujer que ocupa este cargo, 37 años después de que Margaret Thatcher posara ante el número 10 de Downing Street.
A las puertas la residencia oficial y desde hoy su nueva vivienda, May dedicó unas palabras de agradecimiento a la labor económica y social de David Cameron, a quien calificó como un “político moderno”, y aseguró que muchas cosas van a cambiar en el país bajo su mandato. “Vamos a hacer de Reino Unido un país que funcione para todos, no solo para unos privilegiados”. El gobierno va a luchar contra esta “ardiente injusticia”, indicó.
La carga de justicia social en su discurso ha dejado sorprendidos a muchos analistas. En Twitter una periodista se preguntaba: “¿Está May en el partido adecuado?”, en referencia a los comentarios que la nueva primera ministra estaba haciendo acerca de la situación en que muchos británicos viven actualmente. “Si eres mujer, es probable que cobres menos. Si eres negro, es probable que la policía te trate peor”.
Las primeras palabras de May han sido un llamamiento a gobernar para los trabajadores, los excluidos y las minorías: Para muchos es un intento de captar votantes de izquierdas, asqueados con la situación que vive el Partido Laborista, dividido y con un líder, Jeremy Corbyn, cuestionado desde su nombramiento.
May, que apenas habló del Brexit, dejó intuir que el voto a favor de salir de la Unión Europea ha sido más un castigo a las élites políticas, cada vez más alejadas de la realidad en la que viven los ciudadanos, que un deseo real de dejar la UE. Aun así, May aseguró ayer que “Brexit significa Brexit” y que trabajará por logar el mejor acuerdo posible para Reino Unido.
May es la decimotercera ministra del reina de Isabel II desde su ascenso al trono, en 1952. Como establece el protocolo, el palacio de Buckingham ha dado a conocer la llama Circular de la Corte, que da constancia de que el primer ministro “ha besado la mano del nombramiento”, una formalidad que se traduce en un apretón de manos entre la reina y May y una ligera reverancia por parte de ésta última.

Con información de EFE

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