El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), nació en 1943, en la época del sindicalismo “charro”; que al igual que los otros sindicatos nacionales como el petrolero, ferrocarrilero, etc., son manipulados por el PRI-gobierno, por medio de sus líderes y dirigentes, a quienes controlan a cambio de darles, entre otras muchas canonjías, regidurías, sindicaturas, alcaldías, diputaciones, senadurías, gubernaturas, y hasta partidos; como fueron los escandalosos casos de Carlos Jongitud Barrios, gobernador y cacique del estado de San Luis Potosí, y Elba Esther Gordillo Morales, presidenta del Partido Nueva Alianza (PANAL).
Las bases sindicales del SNTE, al ver la corrupción de sus líderes, y ante sus crecientes necesidades económicas, y las de sus familias, en 1979 crearon la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), la que no es un sindicato sino una organización de trabajadores de la educación, libres, que lucha por mejorar sus prestaciones laborales y económicas; y que al igual que toda organización independiente es cooptada por los gobiernos para tener sobre ellas algún control como los de Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Veracruz; en donde la CNTE tiene un gran poder económico y político; y en cierta forma ha desviado sus objetivos.
Con todo y lo malo que pueda tener la CNTE hace lo que debiera hacer el SNTE, y no lo hace porque está totalmente controlado por los gobiernos Federal y la mayoría de los estados; y por ser independiente puede, no pedir o limosnear, sino exigir por todos los medios de presión a su alcance -en muchos de los casos en perjuicio de la gente inocente- el respeto a los derechos de los trabajadores de la educación -incluyendo a los del SNTE, pues son hermanos de clase-; como es el de la estabilidad en el empleo, el derecho a permanecer en su trabajo, que el maestro de derecho laboral Mario de la Cueva, equiparaba al derecho de propiedad, al derecho de tener un trabajo.
Por eso ante la Reforma Educativa, -que es más bien una reforma laboral educativa-, mientras el SNTE se agachó y dejó al garete a sus alrededor de ochocientos cincuenta mil agremiados -a fuerza-, la CNTE se puso de pie y se alzó en contra de esa mal reforma; que no está tocando la esencia de las materias de biología, civismo, historia, geografía, matemáticas, español, inglés, etc.En el rechazo a la Reforma Educativa, la CNTE ha puesto los despedidos, presos, desaparecidos, perseguidos y  muertos; y ahora sale el gobierno de Peña, con que sí va a conceder lo que exige la CNTE, pero no a ella, sino a al SNTE, que le ha robado a la CNTE las banderas de lucha.Lo importante es que llegue el bien a condición de que sea el bien el que realmente llegue.

 

Con información de Milenio

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