A Napster le ocurrió como a los jóvenes idealistas que sueñan con cambiar al mundo pero en cuanto entran a la adultez abandonan esas ideas para encajar en una compañía  donde se sienten seguros.
Nació en 1999 como un servicio de distribución de archivos de música y, la facilidad con la que los internautas podían compartir canciones, le hizo ganar pronta popularidad. Para febrero de 2001 contaba con más de 26 millones de usuarios.
Aunque la plataforma sólo facilitaba las transferencias entre usuarios, discográficas y artitsas acusaron a Napster de propiciar la piratería y violar los derechos de autor. Finalmente, en julio de 2001 un juez ordenó el cierre de los servidores de la compañía para evitar más violaciones.
Para los usuarios fue un golpe fuerte pues ellos estaban acostumbrados a buscar la música que deseaban y crear CD’s de música con las canciones que querían, y el único costo era la conexión a internet. No les quedó más remedio que migrar a servicios similares como Ares, Morpheus o Emule.
Para los fanáticos de la música, Napster no sólo permitía conseguir canciones sin tener que pagar el álbum completo, también facilitaba conseguir viejas grabaciones o algunas difíciles de conseguir y sobre todo abogaban por una libre distribución de contenidos en la red.
Sin embargo, Napster, creada por Shawn Fanning y Sean Parker, tuvo que pagar a discográficas 26 millones de dólares por daños y otros 10 millones de dólares por futuras licencias.
Para el año 2002, la plataforma estaba acabada y otros servicios similares también fueron derribados o tuvieron que cambiar su modelo de negocios.

¿Cómo se convirtió en un servicio de streaming?
La marca alemana de multimedia Bertelsmann compró a Napster por 85 millones. Hacia 2008 pasó a manos de Best Buy y éste lo vendió al servicio de música en streaming Rhapsody.
Durante este tiempo, la marca dejó de ser ese sinónimo de libertad en internet y los servicios de música en internet se transformaron gracia a la llegada del streaming, es decir, en lugar de descargar, ahora podías escuchar todo lo que quisieras, pero estos archivos permanecían en la nube.
¿Cómo pasó ésto? Gracias a Spotify, un servicio escandinavo que aprendió del caso de Napster y decidió realizar acuerdos con las compañías discográficas. Así, cuando alguien escuche una canción, el autor recibe un pago.
Además incorporó los modelos de suscripción de paga, lo que asegura las operaciones de la compañía aún cuando deben pagar una proporción a los autores.
Su éxito ha sido tal que cuenta con 100 millones de usuarios activos al mes y ha servido de inspiración para otros servicios como Tidal y Apple Music, entre los más reconocidos. Así como para Rhapsody, un servicio nacido en 2001 pero que no tuvo el impacto de otros y que, tras comprar Napster, anunció que se fusionaría con éste, adoptando su nombre e imagen.
Ahora Napster es un servicio de música en streaming con 3.5 millones de usuarios, una cifra muy alejada de lo que Spotify ostenta.
Con información de Agencias

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