Para Jerónimo Martínez Ambrosio, secretario jurídico de la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), el gobierno federal no midió la insurgencia que desataría con las reformas y actualmente, ya no solo es la reforma educativa, sino esto ha dado cauce a otras inconformidades sociales.
“Son 26 estados los que se han pronunciado en contra de la reforma, no solo cuatro como quiere hacerlo ver y a lo que han contribuido los medios, que solo hablan de Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Chiapas”, expone.
Explica también que el movimiento magisterial es de bases, no de líderes, por ello considera que fue un error “aunque no me toca a mí decir si equivocó la estrategia”, se equivocó con la detención de los dirigentes Rubén Núñez y Francisco Villalobos.
“No midió, no sabe, pretende aniquilar al sindicalismo, no solo magisterial, sino mexicano, pero hay un principio del movimiento magisterial, que cuando un líder se separa de manera voluntaria o forzada, es la base la que tiene capacidad de reorganizar sus estructuras y sustentar sus decisiones”.
Martínez Ambrosio considera que es por ello que siguen las protestas organizadas y la fuerza que no mermó, sino al contrario, se reorganizó con mayor fuerza para hacer frente a una embestida.
También aclara que la insurgencia no significa levantarse en armas, sino una inconformidad generalizada por el desdén que ha mostrado el gobierno federal al imponer las reformas, sin consulta y con soberbia, totalitaria, a fuerza de todo y a costa de todo.
“El gobierno federal debería ahora valorar la insurgencia que está desatando y no minimizar, sino replantear esa pretendida reforma, porque es la base para el enfrentamiento”.

Con información de Quadratín

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