La inflación subyacente, que elimina los bienes y servicios cuyos precios son los más volátiles y cuya dinámica tiende a ser más estable, mostró un aumento mensual de 0.25%, con lo que el incremento anual llegó a 2.97%, la tasa más alta desde diciembre de 2014 y muy cerca de 3%, objetivo del Banco de México.
La inflación general en el país retomó su tendencia al alza en junio de 2016 impulsada por los aumentos en los precios de productos, por ejemplo, el aguacate y la gasolina, así como la mayor presión de la depreciación del tipo de cambio.
El Índice Nacional de Precios al Consumidor presentó en junio un incremento de 0.11%, luego de que en los dos meses anteriores había reportado tasas negativas. Resultado de ello, la inflación anual llegó a 2.54%, tasa ligeramente inferior a 2.60% registrado en mayo, informó el Inegi.
Las mayores incidencias en el índice de precios a la baja en junio fueron: la cotización del limón (-49.08%), el huevo (-8.48%) y los servicios de telefonía móvil (-3.30%).
Los componentes de mayor incidencia al alza fueron: aguacate (47.59%), el incremento obedeció al término de cosecha, así como a las recientes lluvias que mermaron la oferta del producto; gasolina de bajo octanaje (0.84%), y el transporte aéreo (13.79%).
“El descenso en el índice general fue corolario de los descensos en los precios del limón, huevo y telefonía móvil. No obstante, se observa que la inflación subyacente —particularmente en su rubro de mercancías— ha consolidado su tendencia al alza. Esto hace evidente el traspaso cambiario”, comentó Pamela Díaz, analista de Ve por Más.
Al interior de los precios subyacentes, el subíndice de las mercancías reportó un incremento a tasa anual de 3.61%. En particular, el índice de mercancías no alimenticias, en el que se refleja el traspaso de la depreciación cambiaria al nivel de precios, subió 3.37% en junio.
Sin embargo, en el más reciente anuncio de política monetaria, el Banco de México llamó la atención sobre la aceleración del crecimiento de los precios de las mercancías alimenticias, que al cierre del primer semestre reportó una tasa anual de 3.91%, constituyéndose en un foco de preocupación.
El índice de precios no subyacente cayó 0.35%. Dentro de la cotización no subyacente, el subíndice de los productos agropecuarios registró un descenso mensual de 1.42%, mientras que los precios de los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno se elevaron 0.37%.
Finalmente, el índice de precios productor aumentó, metiendo presión a la cotización al consumidor. En junio, los precios productor aumentaron 0.96%, con lo que la variación anual llegó a 5.62%, la tasa más alta desde junio de 2012.
“Recientemente aumentaron los riesgos al alza para la inflación, debido a un previsible repunte en los precios de la energía a corto plazo, tras los anuncios de aumentos en precios de gasolinas en julio, que estimamos elevará el promedio nacional por encima de la media registrada en diciembre, y en las tarifas de electricidad de alto consumo, así como por la posibilidad de un incremento mayor al esperado en los precios de mercancías, por efecto de la depreciación del peso”, explicó Eduardo González, analista económico de Banamex.
Con información de El Universal

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