El alto comisionado de la Organización de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Organización de Estados Americanos (OEA) alertaron ayer que una crisis de refugiados que se incuba en Guatemala, El Salvador y Honduras, por un masivo desplazamiento humano forzado debido a la violencia, la pobreza y la delincuencia organizada, se agravará y golpeará a México y al resto de la zona.
La cifra de refugiados de esos países que integran el “Triángulo Norte” de Centroamérica subirá de 109 mil 800 en 2015 a unos 146 mil al cierre de 2016, pronosticó ACNUR.
“La crisis de protección en el Triángulo Norte nos debe importar a todos, porque no puede descartarse el riesgo de una crisis de refugiados en América que pone a prueba nuestra capacidad de actuar de manera urgente y concertada”, destacó el secretario general de la OEA, Luis Almagro, al abrir una cita de dos días en esta capital para evaluar el desafío que implicará que el número de refugiados salvadoreños, guatemaltecos y hondureños aumente en los próximos meses.
“De no ser atendida de manera eficaz, esta crisis de protección tendrá un gran costo para los países de la región en las próximas décadas. El más importante: el humano”, aseguró Almagro, al insistir en que la violencia en el Triángulo Norte “es un vivo reflejo de los retos de protección” en el área.
Un 78% de los salvadoreños, 80% de los hondureños y 57% de los guatemaltecos buscaron “algún mecanismo de protección” en sus países antes de verse forzados a desplazarse al exterior, precisó el diplomático. “No debemos olvidar que en la mayoría de los casos, el desplazamiento no es una elección” afirmó.
Por su parte, el máximo jerarca de ACNUR, Filippo Grandi, insistió en que el número “de personas solicitantes de asilo y refugio provenientes” del triángulo “se ha incrementado de forma muy significativa en los últimos dos o tres años en México, Estados Unidos y Canadá”, así como en Belice, Nicaragua y Costa Rica.
“El desplazamiento forzado es un factor cada vez más determinante en la migración regional” dentro y fuera del triángulo y es una “situación de protección regional” que exige una respuesta concertada, subrayó Grandi.
Al intervenir en la plenaria del encuentro, Guatemala y El Salvador rechazaron que sus ciudadanos que migran al exterior sean reconocidos como refugiados y víctimas de desplazamiento por motivos políticos o de otra índole, y alegaron que son migrantes por causas económicas o por reunificación familiar.
Honduras admitió que hay un desplazamiento interno y externo de hondureños por la violencia provocada por el narcotráfico y otras modalidades del crimen organizado.
ACNUR, que define al refugiado como la persona desplazada dentro o fuera de su país por motivos de raza, religión, nacionalidad, membresía de un grupo social u opinión política, detalló que la cifra de 109 mil 800 refugiados y solicitantes de asilo de El Salvador, Guatemala y Honduras en 2015 fue “cinco veces mayor a la de hace tres años y gran parte de ellos buscan seguridad en México y Estados Unidos”.
Las poblaciones de esos tres países, describió, son “duramente afectadas por una violencia generalizada y potencialmente mortal perpetrada por grupos delictivos transnacionales organizados y bien armados”.

Con información de El Universal

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