El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se convertirá esta semana en el primer mandatario estadounidense en visitar España en quince años, un viaje que ha querido programar antes de abandonar el poder para destacar los lazos económicos entre las dos naciones y la cooperación bilateral en seguridad.
Hace más de cuatro décadas que ningún presidente estadounidense deja la Casa Blanca sin visitar España, y Obama se ha decidido a continuar esa tradición seis meses antes de dejar el poder, después de casi ocho años de contactos y acuerdos de seguridad con los Gobiernos de Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero.
“España es el único país grande de Europa que (Obama) todavía no ha visitado”, dijo a periodistas el asesor adjunto de seguridad nacional de la Casa Blanca, Ben Rhodes, a finales de junio.
“(Obama) sintió que era importante viajar a España en su último año por esa razón, y también porque hemos trabajado mucho para intentar restaurar un mayor crecimiento económico en el sur de Europa” agregó Rhodes.
La relación con España ha cambiado mucho desde la última visita de un presidente estadounidense, la que hizo George W. Bush en junio de 2001, meses antes de los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos.

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