La algarabía se asoma tímida por las calles de la ciudad de Oaxaca, a dos semanas de las fiestas de la Guelaguetza. Pero los prestadores de servicios turísticos no ven esperanzas en la presentación de la máxima fiesta folclórica del estado, a causa de los bloqueos y protestas por el conflicto con la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE).
“No hay turistas, tienen miedo de venir a Oaxaca. A nosotros nos amenazaron con quemar nuestros vehículos si no los guardábamos”.
Así lo cuenta una de las administradoras de tres tranvías turísticos que hacen recorridos por los principales sitios de la capital, y que hoy lucen vacíos.
Desde el pasado viernes, la Secretaría de Turismo estatal presentó públicamente las actividades de la Guelaguetza, con 100 actos alternos. Ese día y el sábado, una vistosa pero modesta calenda recorrió las calles de la capital, con bandas de música y mujeres y hombres con vestimenta típica, para animar la fiesta.
Sin embargo, de esas dos participaciones no hubo difusión para atraer a los visitantes, ante el temor de las protestas.
Cierran restaurantes. A más de mes y medio del plantón de la CNTE en el Centro Histórico de Oaxaca y a tres semanas de bloqueos carreteros en la entidad, el sector turístico resiente cuantiosas pérdidas.
Según datos de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados (Canirac), han dejado de vender al día 800 mil pesos, lo que representa un aproximado de 38 millones de pesos si se considera desde el 15 de mayo, cuando iniciaron las movilizaciones del magisterio disidente.
Han cerrado también al menos 10 restaurantes, unos de manera definitiva y otros de forma temporal.
De acuerdo con la Asociación de Hoteles y Moteles de Oaxaca, hasta este fin de semana se tenía un registro de 32% de cancelaciones de reservaciones para las fiestas de la Guelaguetza, que se efectuarán el 25 de julio y 1 de agosto próximos.
El estado tiene capacidad de seis mil habitaciones de hotel.
Esas anulaciones y el resto de los días con bajas ventas, significan pérdidas por 110 millones de pesos; cerca de 150 millones si se suma la afectación en el sector restaurantero.
Sin paseantes. Domingo al mediodía; uno de los tres tranvías de doña Edith Splinker está estacionado en la calle de Morelos, esquina con Alcalá, a dos cuadras del zócalo. Otra pequeña calenda con mujeres de los Valles pasa por el lugar por la fiesta religiosa en honor a San Marcial. Ella sólo mira desde el vehículo, vacío:
“No hay turistas, el poco que hay no se sube; tienen miedo de venir a Oaxaca”, dice la mujer, quien heredó de su madre Zoila Martínez, con sus hermanos, tres tranvías turísticos, el primero de los cuales comenzó a circular el 1 de mayo del año 2000.
Realizan recorridos en tres rutas para conocer los principales atractivos de la capital, con explicación histórica, autorizada por la Secretaría de Turismo. Todo marchaba bien; todos los días había servicios y paseos para estudiantes o para asistentes a una boda o 15 años.
Hasta que llegó el conflicto magisterial de 2006: “Nos fue mal, no trabajamos como tres meses y nos habían quitado una unidad, a base de mucho esfuerzo la recuperamos pero nos vimos obligados a suspender el servicio”, cuenta.
Lamenta que nadie les brindó apoyo económico para salir adelante.
Diez años después, la crisis se repite, ahora también con las movilizaciones del magisterio, los saqueos y los bloqueos carreteros.
“De nada sirve la propaganda que hacen para Oaxaca si no remedian esta situación; vamos de mal en peor. [Tras el 19 de junio] nos quitaron una unidad, pero nos la soltaron con la condición de que la guardáramos y que no trabajáramos durante una semana; pero las familias dependen de esto y con riesgos tuvimos que salir.
Pide “que piensen que están afectando a gente que nada tiene que ver con el gobierno ni con el conflicto. Deben pensar que hacen daño a familias que dependen de este servicio”.

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