La determinación de la junta de gobierno de Banco de México de incrementar en 50 puntos base la tasa de interés de referencia para colocarla en 4.25% es una medida que sorprende, por lo que no sólo es necesario leer con cuidado el comunicado de prensa que hicieron, sino esperar a que se dé a conocer la minuta para entender cómo se construyó este acuerdo.
De entrada, debo señalar que yo estaba convencido (al igual que muy respetados analistas financieros) de que no era necesario incrementar la tasa de interés como una vía para proteger el nivel de tipo de cambio puesto que me parecía inútil e ineficiente.
Aquellos quienes estaban a favor de un aumento en la tasa de interés consideraban que debería ser de 25 puntos base, por lo que hubo sorpresa cuando se anunció la medida.
Así las cosas, es necesario confiar en la sabiduría de un órgano colegiado que, sin ninguna discusión, ha dado resultados excelentes en el cumplimiento de su misión de mantener la inflación bajo control. Estamos a unos días de que se anuncie que por 14 meses consecutivos este indicador se ha mantenido por debajo de tres por ciento en un entorno particularmente complicado.
Quizá la mejor explicación es este párrafo del comunicado de prensa: “Si bien la información disponible todavía sugiere un escenario central para la inflación en el corto y mediano plazo congruente con la meta permanente de tres por ciento, las condiciones externas se han deteriorado de una manera importante, situación que puede afectar adversamente el comportamiento futuro de la inflación. Ante ello, la junta de gobierno del Banco de México ha decidido incrementar en 50 puntos base el objetivo para la tasa de interés interbancaria a un día, a un nivel de 4.25 por ciento. Con esta acción, se busca evitar que la depreciación de la moneda nacional observada durante los últimos meses y los ajustes de algunos precios relativos, se traduzcan en un desanclaje de las expectativas de inflación en el país”.
La misión fundamental del Banco de México es mantener la estabilidad de precios y de ahí que todas sus decisiones tengan como principal objetivo, en muchos sentidos podría decirse único, mantener el nivel general de precios dentro de la meta, es decir, tres por ciento más menos un punto.

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